lunes, 23 de febrero de 2015

DIARIO DE UNA PUBLICACIÓN: Post 7. Redes sociales II - Twitter

Las redes sociales se han desvelado como una herramienta imprescindible en todos los ámbitos. No es que cada una tenga un objetivo diferente, de hecho, normalmente todas tienen la opción de publicar paralelamente en las demás, pero es innegable que dependiendo de en cuál nos encontremos, lanzamos mensajes distintos en contenido y forma.

Hoy voy a hablar de Twitter y de cómo promociono “Seis meses, 182 días” en ella. O de cómo no la promociono. Porque he leído en muchos artículos y post de blogs especializados que ser pesado con la publicación – ya sea por cuenta propia o ajena – puede ser contraproducente. Y de nuevo remitiéndome a mi propia experiencia, creo que es cierto al cien por cien.

La cuenta con la que me muevo en Twitter es @mystoriespro, la de mi blog principal My Stories Project, y en la que aúno no solo esa autopublicación, sino toda mi actividad en esta red social. Sigo a escritores que me interesan, a revistas literarias o blogueros que leen, reseñan y están al día de la actualidad editorial; sigo a editoriales, editores y a gente relacionada con el ámbito de la lingüística y la lengua. A todos ellos los retuiteo muchísimo, pero ojo, los que me parece interesante. Por ejemplo, si un tuit enlaza con un artículo, voy al artículo y compruebo que me interesa, de ese modo enriquezco mi cuenta y la hago atractiva para quien no pueda o no tenga tiempo de seguir y leer a toda esa gente a la que yo sigo y leo. Claro que a esa gente le llega todo a través de mi filtro, pero no hay otro modo.

Pero también sigo cuentas sobre fotografía y arte; actualidad y moda; cine y series… Quizá no sea lo más apropiado, pero @mystoriespro no deja de ser una cuenta de Twitter personal, no es laboral. Si la profesionalizara o si creara otra con un objetivo profesional, tendría muy en cuenta qué tipo de personas y entidades seguir, dejando los intereses personales de lado. De todos modos, no suelo retuitear actualidad – a no ser que sea literaria – ni chistes, aunque sí me gusta leerlos.

Esta es la actividad basada en las cuentas seguidas, pero ¿y yo cómo nutro mi cuenta? ¿Qué aporto por mí misma? Lo que hago es básicamente recomendar libros que haya leído y me hayan gustado, lanzar microcuentos, anunciar nuevas entradas en los dos blogs – My Stories Project y La Suerte de Carmen –, compartir imágenes que me resulten atractivas o tips que tuneo con aplicaciones de móvil, compartir hallazgos principalmente de ilustradores, pero también de blogs y escritores que hasta el momento no había descubierto… Y en última instancia me comunico con otros tuiteros.

¿Y todo esto en qué afecta a mi autopublicación? Si tengo una cuenta medianamente interesante puede que una persona que pase por ahí, que se meta en mi cuenta a bichear y ver quién soy y qué hago y resulte que le gusta, crea que esa publicación valga la pena y pinche en el enlace permanente que tengo en mi presentación. Todo lo que hago apuntalará la autopublicación y su valor. También aclaro y esto es importante: que todo depende del objetivo que persigas con ella. Yo me he planteado la autopublicación como una experiencia de la que aprender, con la que quitarme una espinita y con la que no aspiro a nada más – vuelvo a insistir en esos anhelos secretos de que me descubra una gran editorial, pero nada ambicioso –.

¿Y lo más importante? Que te lo pases bien. Que utilizar Twitter, siendo con cuentas personales, no se convierta en una obligación. Ya dije que cuando le di al botón de autopublicar, decidí relanzar mis cuentas en redes sociales y obligarme un poco a ser activa, una cosa es que no seas ambiciosa y otra dejarlo de la mano de Dios, pero en el momento en que se convierta en algo tedioso, lo tendré clarísimo: lo dejaré.


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