lunes, 9 de febrero de 2015

DIARIO DE UNA AUTOPUBLICACIÓN: Post 5. Redes sociales

Desde que abrí My Stories Project, supe que tendría que meterme en el apasionante, y absorbente, mundo de las redes sociales. Es apasionante, te abre muchas puertas y las posibilidades de jugar y entretenerte con tus palabras es casi ilimitada. También es eso, absorbente, si tienes  un proyecto por mínimo que sea, tienes que estar ahí al pie del cañón, lo que significa que a veces tienes que prestarle más atención de la que quisieras o simplemente de la que te deja tu vida real y no virtual.

Abrí el blog, lo organicé por días y contenidos – apuntaba a un proyecto más ambicioso de lo que en principio había ideado –; abrí paralelamente cuentas en todas las redes sociales que conocía: Facebook, Twitter, Pinterest, Tumblr… y comencé a trabajarlas. Al final, acoté y siendo la piedra angular el blog, basé la estrategia de redes sociales en solo dos para hacer más asequible su administración basándome de nuevo en mi percepción de la realidad, es decir, las que más me sonaban y las que usaba mi amiga y asesora Vanesa, @Vanvaltri en el mundo virtual y con Mis Labores y Punto como su casa en Internet.  Facebook y Twitter fueron las elegidas y hasta hoy.

Gracias a ellas he conocido a gente estupenda, con la que comparto sueños y objetivos – en lo que a escritura se refiere – y los considero ya algo más que amigos virtuales, la verdad. ¿Qué pasó entonces a partir de “Seis meses, 182 días”? La situación era la siguiente: desde que comencé a trabajar con unos horarios algo salvajes, que se unió a mi segundo embarazo y con un niño de tres años que comenzaba el colegio, comencé a desatender las redes sociales por falta de tiempo, así de sencillo. No tenía tiempo y el poco que tenía lo dedicaba a hacer otras cosas, no llegaba.

Y cuando en enero por fin di el paso de autopublicar liándome la manta a la cabeza y haciéndolo con menos previsión de la que me hubiera gustado, decidí que, aún cuando mi inminente parto podía ralentizar en un futuro muy próximo mis actividades, tenía que comenzar a ser activa de nuevo en las redes sociales. Y se me abrieron dos opciones:

- Crear algo nuevo para “Seis meses, 182 días”. Eso suponía: abrir nuevo blog sobre la publicación; ese blog se basaría en este Diario de una Autopublicación; abrir cuentas nuevas, mínimo en Twitter y ya vería si en Facebook. Desarrollar mis propias líneas de publicidad, todo muy doméstico, pero bastante satisfactorio a nivel personal y esperar a tener suerte y que la gente lo conociera.

- Continuar con la marca My Stories Project, aprovechar todo lo que había conseguido desde que comencé con ella hacía ya más de año y medio e incluir esa autopublicación en todo ese proyecto original como había sido la primera idea.

Como veis, elegí la segunda. No fue solo una cuestión práctica – que también –, sino de confianza. My Stories Project ya tenía su pequeño hueco en Internet, con más de 200 seguidores en Twitter, más de 100 en Facebook y un blog que, aunque algo parado por la bajada de la periodicidad en sus publicaciones, ya tenía un número estable de visitas. Luego también pensé que una publicación desconocida de una absoluta desconocida no tenía suficiente contenido para llenar blogs y cuentas de redes sociales. Me quedé con My Stories Project, seguí apostando por este blog que tanto me ha aportado a lo largo de todo este tiempo y revitalicé sus cuentas de Facebook y Twitter: microcuentos, música, participación en actividades de Twitter, compartir contenidos que me interesan… y promocionar mis propias creaciones: principalmente “Seis meses, 182 días” y La Suerte de Carmen. Y con una pretensión clara: no ser pesada con el tema de la autopublicación, sino lanzarla siempre con algún motivo para no saturar a los que me siguen y que sea todo lo que hay a su alrededor lo que los lleven a ella.

Y así es cómo he organizado mi “estrategia” de redes sociales. Es una estrategia, sí, pero algo con lo que me lo paso en grande  porque sigo en contacto con todas esas personas que he conocido a través de la red; me siento realizada con algo que he hecho toda mi vida, escribir; mi éxito está en mí y en los que ya me han leído, sean pocos o muchos, y me han dado su opinión para bien o para mal. Aunque en el fondo, muy en el fondo, espero que salte la liebre, esa liebre que dé a conocer a más gente estos proyectos en los que tanta ilusión y trabajo invierto cada día.

Por cierto, que mi última aventura en redes sociales está ya en proceso: abierta cuenta en Instagram, mystoriespro.

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