viernes, 6 de febrero de 2015

Es viernes, mamá: El poder de la caja

Harta estoy de leerlo, harta estoy de verlo, lo que no significa que cada vez que ocurre no me siga sorprendiendo. Sí, el poder de una caja me sigue sorprendiendo ☺

lunes, 2 de febrero de 2015

DIARIO DE UNA AUTOPUBLICACIÓN: Post 4. Escribir

El proceso creativo de escribir es complicado. ¿Se aprende a escribir? ¿Se aprende a organizar un relato? ¿Sirven de algo los talleres y cursos de escritura creativa? Una vez me inscribí en uno de esos talleres y, sinceramente, no me sirvió de mucho. A partir de ahí, me volví más escéptica con respecto a ellos y a las promesas que se empeñan en venderte. Lo más que asimilé de aquella experiencia fue la disciplina y las rutinas que tienes que autoimponerte para llegar a cerrar algo. Lo cual, si se piensa bien, no es moco de pavo.

De todas formas, así seguí, con mi escritura anárquica, intentando hacer esquemas de personajes y situaciones para luego dejarlos a medias y tirar al monte: escribir y escribir hasta donde me llevara el bolígrafo y el teclado. ¿Eso coartará alguna vez mi posibilidad de ser más profesional? Probablemente. Aún así, si no me editan nunca, jamás podré serlo porque, como siempre imaginé la autopublicación que tengo entre manos la considero más una devoción, una espinita que me he desclavado.

¿Y por qué todo este prólogo? Para hablar del relato que nos ocupa: “Seis meses, 182 días”. De cómo llegué a él, de cómo un relato a priori tan corto se convirtió en una cuesta arriba difícil de subir.

Todo comenzó estando embarazada y luego teniendo al chico, hará algo más de tres años y medio. A mi aprensión natural se sumó entonces la de una madre, es decir, no es que se multiplicara por dos, es que se disparó a cotas insospechadas. ¿Y qué quiere decir eso en alguien para quien escribir es tan natural como respirar? Pues inventar historias y más historias, algunas más alegres que otras, aunque normalmente con tintes pesimistas, porque quienes tenemos esa naturaleza aprensiva, lo llevamos todo al mismo sitio. Así surgió “Seis meses, 182 días”.

Un chico que pierde a su madre y que gracias a un revolucionario tratamiento psicofármaco es capaz de revivir los pocos recuerdos que ni él sabía que tenía de ella. Confundir la realidad, perderse en ellos, tener que elegir entre su vida real y esa otra que transcurre en su cabeza… Al principio solo era la historia de él, la de ese chico y su tristeza llevada al grado máximo. Luego incluí una chica que lo acompañara, pero contado en primera persona o en tercera siempre de su punto de vista; más tarde decidí que sería ella la protagonista, no sé cómo ni por qué, pero vi claramente que ella tenía que ser la que nos contara a través de su experiencia lo que pasaba.

Escribir, reescribir, elegir palabras y desechar otras, cerrar el ordenador y dejarlo para luego, terminar y no tener más fuerzas para volver a empezar… no sé por qué este relato resultó de esta forma, pero así fue. Y a pesar de que dentro del cajón tengo alguna que otra historia más e incluso más larga, fue el elegido para comenzar mi aventura de la autopublicación en Amazon.

Ahora, si quieres, aquí tienes el enlace a Amazon para, por dos euros, hacerte con  "Seis meses, 182 días". También puedes clicar en el banner de la derecha.