lunes, 19 de enero de 2015

DIARIO DE UNA AUTOPUBLICACIÓN: Post 2. Amazon

No es que con este diario pretenda remontarme a los orígenes de mi historia, a aquello de “Yo nací un día 27 de julio de…”, pero creo que el culmen de todo esto, la autopublicación, bien merece unas breves pinceladas antes de meterme en materia. Las historias me han acompañado desde que recuerdo. Cuando todavía era pequeña, contándoselas a mi madre; y cuando fui más mayor, escribiéndolas a lápiz en un cuaderno de cuadritos. Y recuerdo también cómo aprendí yo sola a escribir a máquina – con una vieja Olivetti de mi madre en la que me dejé los dedos meñiques – para poder seguir haciéndolo como los escritores de verdad. Recuerdo redacciones con elogios de los profesores (aquí veía que la cosa podía ir bien); y recuerdo algún que otro premio escolar. En fin, sueños de la infancia que se quedaron en eso, sueños.

Pero quién me iba a decir a mí que cumplida una edad, con responsabilidades de mayor y niños de por medio, las cosas iban a prosperar tanto que nacería un Amazon que permitiera a todos cumplir esos sueños que tuvimos una vez en nuestra niñez. Porque, no lo neguemos, todo el que escribe algo tiene escondido en el rinconcito más recóndito de su pensamiento una pregunta: “¿Y si me lo publican?”. Antes han venido los rechazos editoriales (algo he tenido) y las bofetadas de realidad que te empujan a abrir un blog de relatos y ponerte el mundo por montera, pero esa es otra historia.

De lo apasionante que me resulta escribir creo que hablaré otro día, en otra sección. Ahora responderé a una pregunta: ¿por qué Amazon?

Sin duda, siempre que se habla de autopublicación, se viene a la cabeza directamente esta plataforma, aunque haya otras. Su difusión en todos los ámbitos debería ser motivo de estudio porque en Amazon compras desde un libro hasta una cafetera con unos estándares de calidad elevados y gran eficacia y rapidez en la entrega. Al margen dejo las críticas que ha tenido sobre condiciones laborales y otros menesteres que no veo que este sea ni el lugar ni el momento de hacerlo.

Elegí Amazon a la primera, no investigué más; no analicé otras opciones, aún sabiendo que las había, porque me basé en mi propia experiencia como lectora: ¿dónde iría yo a buscar libros autopulicados para comprarlos? A Amazon. No necesitaba más respuestas. Después te das cuenta de que precisamente ese hecho es el que ha convertido la bolsa de autopublicaciones de Amazon en toda una selva. Tienes sus pros y sus contras con respecto a dar a conocer tu obra: puede que llegue a muchísima más gente por ser la más conocida – que repito, esto está basado en mi percepción, no en una realidad contrastada –, pero también cuesta más dar con él por el inmenso número de libros entre los que se va a mover. Aquí entraría ya otra variante: autopublicas por devoción, con la secreta esperanza de ser conocido, pero con la firme convicción de que estás cumpliendo un sueño y que tu vida no va a depender en absoluto de ello. Estás segura de que tendrás un puñado de ventas porque tus amigos y familiares te van a comprar, quizá lo haga algún desconocido, tal vez te lean… te lean, ese es el objetivo: QUE TE LEAN.


Y en próximos posts trataré temas como: termina el relato bien, los primeros pasos para autopublicar en Amazon, la importancia de una portada, por qué he puesto el precio que he puesto…

Y ahora, pincha en "Seis meses, 182 días" o en el banner de la derecha si quieres comprarlo :)

Portada de "Seis meses, 182 días"

2 comentarios:

  1. Está interesante la historia, oye. Si a mí algún día me diera por publicar, no sabría ni por dónde empezar y supongo que le pasa a más gente así que seguro que le viene bien a muchos. Un besote y estoy muy feliz de ver ese sueño cumplido.

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  2. ¿Así que cumples el 27 de julio eh? Me lo apunto. Me gustan muchos estos artículos sobre tu experiencia en la autopublicación, así que te seguiré de cerca. Biquiños!

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