viernes, 19 de septiembre de 2014

Es viernes, mamá: Los colores de mamá



Esa caja de colores tiene muchos años, demasiados. No sé ni cómo la sigo conservando: nunca he dibujado bien y me regalaron ese maletín en mi comunión, así que no entiendo cómo ha ido a parar a la estantería del despacho. Cuestión de tiempo que el chico acabara pidiéndola, porque es muy golosa, claro. Con un cuidado que no hubiera tenido de no haber estado yo ahí para trasmitirle mi ceño fruncido ante cualquier brutería, cogió los colores uno a uno con una reverencia inaudita. Nunca habría imaginado que el chico acabaría jugando con algo mío, igual que acabó jugando con un barco de Playmobil del padre o un saxofón de su tía. Igual que la hija de mi amiga acabó grabando melodías en uno de esos pianos tan de los 80, ¿eh, Vane? :)

jueves, 18 de septiembre de 2014

Cambios: Post 26

Post 26.

Cada día me maravillaba con Daniel: llevaba un par de semanas dedicando veinte minutos cada noche a pintar el tiesto para el poto, que seguía resplandeciente en el alféizar de la ventana de aquella habitación que ya comenzaba a ser algo más familiar para todos. Incluso Sultán había encontrado un rincón en ella para descansar y evadirse del mundo cuando lo necesitaba. Siempre había sido un perro muy especial, demasiado especial; tanto que yo, que después de lo que me había pasado ya podía creer en cualquier cosa, había llegado a pensar que debía tratarse de alguna persona reencarnada en perro.

Cuando Daniel se colocaba delante de la maceta, se quedaba pensativo al menos durante diez minutos y ahí es cuando se volvía más transparente que nunca porque bajaba las defensas de un modo inaudito hasta entonces. Realmente pintar le había reportado una buena válvula de escape para sus demonios: aunque siempre, cada noche, invariablemente venían a su mente las imágenes de aquel accidente; las imágenes de lo que sucedió después; las imágenes de un funeral que me ha hecho llorar día tras día desde que lo veo tan real; las imágenes de una risa infantil que parece no haberse apagado nunca y de una mirada tierna y anciana en unos ojos que parecen no haberse cerrado tampoco aún. Aunque cada noche, como digo, esto fuera así, como un ritual para flagelarse sin piedad, luego se ponía a pintar. Poca cosa, casi nada, como retrasando el momento de acabar su obra, porque nunca había sido su fuerte pintar y simplemente dejaba que la luz que le había transmitido Amelia no se perdiera en su cielo nublado. Pintaba y pensaba en ella, en la sonrisa que le regaló cuando entró en la sala por primera vez, ¿ya hacía dos semanas que habían cenado juntos? ¿Podía ser verdad que esa sonrisa se hubiera quedado tan prendida de su mente? Él, un ejemplo de lo que se suele llamar “mantenerse al margen”, “espantar a la gente” y “ser maleducado”. Pero Amelia obvió cualquier señal de esto y pasó por alto toda contestación desairada, porque a cada desplante respondió con una sonrisa, hasta que él se vio obligado a sentirse a gusto.

No me riñáis, tenía que pensar rápido, por poco que pintara cada día, dos semanas dan para mucho y la maceta estaba terminada. Y Daniel nunca me ha dado una sorpresa positiva, es decir, que nunca se ha caracterizado por llevar la iniciativa, ha necesitado siempre un empujoncito… El mismo empujoncito que le di yo al tiesto de barro cocido decorado con un dibujo raro e imposible de identificar con nada, provocando un estruendo horroroso al chocar este contra el suelo haciéndose añicos.


Descubre "Cambios" desde el principio pinchando aquí.

martes, 16 de septiembre de 2014

Serieando: Orange is the new black




¿Echabais de menos las series? Yo sí, echaba de menos hablar de ellas porque es uno de mis hobbys preferidos: ver series, sola o acompañada, y que me roben el pensamiento por un corto - o largo - espacio de tiempo. Comenzamos la temporada con "Orange is the new black", así que parece que septiembre sigue fuerte en My Stories Project.

¿Qué pasaría si tras un delito aislado en tu vida y después de haber pasado varios años, te vieras obligado a entrar en la cárcel? Así arranca la historia, así de cruda y de real porque la serie está basada en un libro que a su vez ha escrito la protagonista de esta trama para contar su experiencia. Se podría decir que la serie es bastante coral, vamos ahondando en la vida de todas las presas de este centro penitenciario de baja seguridad - sobre todo en el porqué de su estancia en la cárcel - poco a poco, aunque el eje central es Piper, esa chica que, casi prometida con su novio y con una vida normal y corriente, se ve obligada a expiar la culpa de un delito que cometió hace años. ¿Cómo afecta un hecho de estas característica a la vida de esta chica? ¿Cómo lo hace en su relación de pareja?

Con dos temporadas en su haber y una tercera en camino, debo confesar que la primera temporada me robó algo más que el pensamiento porque me hizo sentirme identificada con las sensaciones que tenía la protagonista imaginando que a mí me pudiera pasar algo así. Sin embargo, la segunda temporada nos costó más porque empezando en lo más alto, da paso a una serie de capítulos en los que la historia flojea y se hace cuesta arriba; hasta nos hacía dudar, al señor M. y a mí, sobre ver esa tercera temporada que está en camino. Aunque nosotros ya sabíamos que eso no iba pasar: el final de la segunda temporada es apoteósica y promete una vuelta digna de ver. 

No quiero dar pistas o spoilers, aunque a veces sea casi imposible si quiero hablar de una serie, así que termino recomendándoos esta serie para daros un toque de humor a estas noches de septiembre (digo noches porque ese es mi momento serie). Os dejo con esta historia de una mujer, pero tan coral que descubrirás muchos personajes con los que te sentirás tan familiarizado que querrás saber más de su día a día en esa cárcel que para ti se convertirá en tan especial.

Solo os dejo un apunte sobre lo que estoy viendo ahora: "Downton Abbey", el novelón mejor hecho de la historia; y "Outlander", la serie basada en los libros de Diana Gabaldón que ya me apasionaron en su momento y que ahora cobran vida, genial.


lunes, 15 de septiembre de 2014

Relato con Foto: Paraguas


Paraguas
¿Y si en lugar de agua, estos paraguas rojos recogieran rayos de sol? Qué bonito pensar que los acumulan para luego esparcirlos y regalárnoslos alumbrando días de niebla y noches sin luna.

La fotografía es cortesía de CrisMandarica, una gran bloguera que podéis encontrar en Mejor será que corras y en Detrás de la pistola, dos sitios imprescindibles si quieres leer buenos relatos, buenas historias y buenas recomendaciones. De vez en cuando, me regala fotografías como esta, muchas muchas gracias, guapísima :)  

Con esta fotografía continúa septiembre y continúa un nuevo proyecto: "Un mes, cuatro Relatos con Foto". Esta misma imagen protagoniza los relatos cortos de los lunes de septiembre.