viernes, 11 de julio de 2014

Es viernes, mamá: Huellas


Huellas en la arena
Huellas en la arena, esta es otra postal veraniega que nos deja el chico diciéndonos que no solamente es viernes, sino que también es verano. Y esta foto tiene precisamente un significado especial porque es la muestra de que por fin se acercó al agua sin miedo, aunque aún con mucho respeto, que no está mal ;)

¡A disfrutar de la playa!

jueves, 10 de julio de 2014

Cambios: Post 20

Post 20

La trampa estaba hecha y yo ardía en deseos de que terminara de suceder todo lo que tenía en mente. No hay nada como ilusionarse con la vida de los demás cuando la tuya ha dejado de tener actividad, una lástima hacerlo, pero la realidad era así y yo no era quién para cuestionarla. Así las cosas: podía dejar ir a Daniel a la tienda solo o acompañado.

Si iba solo, puede que la cosa no fuera a mayores: no más de diez minutos para comprar una maceta para el poto y asunto acabado. Sin embargo, si iba con Celia, la cosa podía extenderse en lo que a tiempo se refería y ese era el objetivo, aunque ligar con la madre del chico observando (daba por supuesto que quien flirtearía sería ella, Daniel no se daría cuenta de nada) no fuera la más ideal de las circunstancias.

Haciendo uso de mi nueva capacidad adquirida, hablé largo y tendido del horno repostero que había junto a la floristería. Cómo me acordaba yo de esas milhojas rosas, pasteles San Marcos y selvas negras; los dulces de nata, bollos de leche y cruasanes; del pan recién hecho y las ragañás caseras… “Un verdadero paraíso para el paladar”, dijo Celia en voz alta, yo me había pasado en la puesta en práctica de mis nuevas habilidades.

Cogió el bolso, las gafas de sol y a Sultán y salió alegremente de casa a pesar de que eran las dos de la tarde de una calurosa tarde de verano.

- ¡Mamá!
- ¡Hola, Daniel, hijo! ¿Qué haces aquí?
- ¿Yo? ¿Qué haces tú aquí? – Sultán saltó hacia su amo dándole un abrazo digno de un gigante y no de un perro.
- He venido a comprar pan recién hecho. – Celia sonreía angelical tirando de la correa del Sultán.
- ¿Tan lejos de casa? – Y Daniel la miraba de hito en hito mientras yo sonreía traviesa detrás de Celia mientras le susurraba al oído.
- Es que me han hablado muy bien de esta panadería, hijo, no podía dejar de probar. ¿Y tú?
- ¡A comprar el tiesto para el poto! – señaló la floristería como si fuera la cosa más normal del mundo.
- ¡Ay, qué casualidad! Venga, que te acompaño. – Y dejó al perro atado a la entrada del local que se presentaba ante ellos y ante mí como otro paraíso, pero esta vez de flores y plantas que recorrían suelo, paredes y estanterías.

Solo así, siendo fantasma, es cómo percibo la sorpresa y la emoción más genuinas en las personas, creo. A la florista se le iluminó la cara con una enorme sonrisa al ver entrar a Daniel en su tienda, como si lo hubiera estado esperando desde el mismo día en que lo conoció.

Y a mí se me apagó un poquito mi luz.


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martes, 8 de julio de 2014

Martes Visual de Recomendación: Ella@s: no esperéis su piedad

Con "Ell@: no esperéis su piedad" de Daniel Renau, inauguro mis Martes de Recomendación más visuales (y veraniegos). Aquí solo tendrán cabida libros, series o películas que os recomiende leer o ver, así que pocas palabras acompañarán a la imagen. ¡Disfrutad del verano y de las lecturas veraniegas!


Ciencia ficción
Genética
Luchas de poder
Diálogos de vértigo y fluidos
Ritmo precipitado
Sorprendente

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lunes, 7 de julio de 2014

Reflexiones literarias y veraniegas: Molinos



"Mire, vuestra merced, - respondió Sancho - que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino." Don Quijote, primera parte. Cervantes.

Pues eso, qué molinos tan diferentes verían don Quijote y Sancho si paseasen hoy en día: ni piedra que voltear ni grano que moler, sino energía que producir.