viernes, 27 de junio de 2014

Es viernes, mamá: Conversaciones


Conversaciones
Qué tendrán las conversaciones entre abuelos y nietos que solo ellos saben.

Aquí, el chico disfruta de una animada tarde de charloteo con su abuela Joaquina, no sé cuál de los dos lo estaba pasando mejor.

jueves, 26 de junio de 2014

Cambios: Post 18

Post 18

El objetivo es el siguiente: Daniel debe encontrar de nuevo el amor. Y no, no es que yo me haya convertido en una Celestina etérea que necesite desplegar su poder en el mundo terrenal, es que viendo, escuchando y viviendo en casa de la madre de Daniel – que por cierto se llama Celia, un nombre maravilloso – he descubierto lo que esa parte oscura de la mente de su hijo siempre me ocultaba y que aquella vez que viví un recuerdo suyo casi me desvela: Mara era su novia, el niño y el hombre mayor que viajaban en el asiento trasero del coche eran el hijo y el padre de ella y cuando tuvieron el accidente, las risas se apagaron por los motivos que todos podemos imaginar y que a mí me cuesta tanto escribir. La relación entre Mara y Daniel ya no podía ser más, ya no. Y Daniel ya nunca fue el mismo. Yo tampoco lo hubiera sido.

¿Que  por qué es el amor la solución? Porque nadie puede vivir solo. Y hay quien me dirá que se puede vivir acompañado de muy diferentes formas, que no tiene que haber amor de esas características de por medio, pero con las piezas que el destino me ha ido dando, esta es la casa que yo me he montado:

- Objetivo: la florista. Sí, me encanta. Me gustaba antes cuando estaba viva y ahora que no lo estoy, la adoro. Esa forma de mirar a Daniel, de mimarlo, de insistirle para que se llevase el poto. Estoy segura de que sabía que él necesitaba hacerse cargo de algo y mantenerlo vivo para mantenerse vivo él mismo. ¡Qué psicología!

- Herramientas: el poto, el eje sobre el que gira todo el plan. Quién le iba a decir a Daniel que se iba a tomar tan en serio la supervivencia de esta planta verde y hermosa que esa chica le puso en las manos. Yo no. Luego, a medida que iba descubriendo el plan que el destino le tenía deparado, reconozco que algo hice para conservar vivo ese sentimiento de responsabilidad.
Sultán, el perro, nuestro perro. Ya lo considero mío, es tan entrañable. Un perro siempre es una buena baza para montar escenitas pintorescas y hasta ridículas.
Celia, su madre. Con ese nombre, podría llevarla al fin del mundo, aunque en realidad es porque una madre puede actuar en beneficio de su hijo sin saber incluso que lo está haciendo. Así de misteriosos son los lazos que unen a un hijo con su madre.
Y yo, que fui encomendada a este plan y que se me ha revelado cuando poco a poco se me han ido revelando muchas más capacidades que seguro me van a servir a la hora de llevarlo a cabo.

No puedo estar más feliz porque no solo seguimos viviendo en casa de Celia, sino porque ya sé lo que tengo que hacer. Y feliz a pesar de mis circunstancias, cuando descubro cada día que pasa que Daniel hubiera sido mi chico ideal y que un fantasma también puede enamorarse y sufrir por amor sin tener un corazón que lata en el estricto sentido de la palabra.

Descubre "Cambios" desde el principio pinchando aquí.


martes, 24 de junio de 2014

Martes de recomendación: Cien días de felicidad




¿Qué harías si te quedaran cien días de vida?

Quizá esta sea una pregunta sorprendente, triste, que causa ansiedad, reflexión... Pero ¿a qué no deja indiferente? Como indiferente no me ha dejado el libro que se titula precisamente así: "Cien días de felicidad", de Fausto Brizzi, del que tal vez me esperaba algo más en su final, pero que ha llenado mis expectativas en este comienzo lector de verano.

A Lucio, el protagonista, le diagnostican un cáncer en fase terminal y a él, haciendo cuentas, le salen cien días de vida más o menos normal, ¿y qué hace? Lanzarse a vivirlos de la mejor forma que sabe: intentando arreglar desaguisados que ha ido provocando y disfrutando de las pequeñas cosas que la vida te da y que no sabemos valorar realmente hasta que no sabes que son las últimas veces que las vas a vivir. Con un lenguaje ameno, fluido, sentimental que no sentimentaloide, tierno y cómico, Lucio nos va desgranando en una impactante cuenta atrás sus últimos cien días dándonos algunas lecciones de vida e invitándonos a pararnos a pensar sobre lo eternos que nos creemos y lo finitos que realmente somos.

Las primeras páginas me engancharon sobre manera y luego me hice adicta a las frases maravillosas que va dejando a lo largo de sus páginas, animando a subrayarlas como si de un libro de texto se tratara (si buscáis por la página de Facebook de My Stories Project, podréis encontrar alguna). Realmente sí lo considero un canto a la vida, te espolea para darte de bruces con la realidad: vive a fondo hasta el más mínimo de detalle. Y con esto no quiero decir que a partir de ahora vaya a lanzarme a hacer locuras, a hacer del carpe diem mi leitmotiv, no, sería demasiado agotador; pero sí que corroboro lo que la vida real me está enseñando en los últimos tiempos: que vivir puede ser maravilloso y que la felicidad se encuentra en los más pequeños detalles, que los sepamos detectar y que una sonrisa de tu hijo sea lo que dé sentido a tu vida (y cuando digo hijo, digo pareja, madre, padre, desconocido que se cruza contigo por la calle).

Ya veis, chute de positivismo en vena es lo que es este libro, aunque no os quiero inducir a error, hay momentos tristes, duros y de lágrima. Pero la vida también es eso: tristeza, dureza y lágrima.

¡A leer!

lunes, 23 de junio de 2014

Relato a 4manos: La Casa de la Memoria IV - Por My Stories Project




- ¿Álter? ¿De qué la conoces?
- Ella fue quien me dio mi libreta. - Mateo sacaba su libreta, exactamente igual a la de Úrsula del bolsillo de la gabardina. - Me dijo que me haría falta. Y no sabes cuánta razón tenía.
- Efectivamente, ella fue quien me la dio a mí también. Me acompañó a una papelería que hay cerca de aquí a comprarla. Fue extraño porque no me dejó elegir, fue ella quien dijo cuál quería y la pagó. ¿No sería mejor que la llamáramos y le preguntáramos directamente?
- Sinceramente, no me parece de fiar tanto misterio: compra a dos personas que no nos hemos visto en la vida dos libretas exactamente iguales y nos empuja a conocernos. Porque, ¿habías venido alguna vez a esta panadería?
- Nunca, Álter me la recomendó. Pero la recomendación salió bien mala, el pastel con sal en la base chafó toda mi tarde.

Mateo, en un alarde de confianza inaudita, se sentó junto a Úrsula y le cogió su libreta. Lo que leyó lo dejó aún más consternado: eran sus mismas anotaciones, pero recogidas desde otra perspectiva. Eran las mismas situaciones que él iba anotando, pero vistas desde otro punto de vista, el punto de vista de Úrsula. Y continuó leyendo el cuaderno de Úrsula, ella o había sido más aplicada o había tenido más recuerdos del futuro, paramnesias o como demonios se llamaran. Incluso estaba escrito aquel momento que estaban viviendo, era asombroso.

- Esto, Úrsula, son libros del futuro.
- ¿Pero qué dices? ¿Estás chalado?
- ¿Qué tipo de persona dice "chalado" hoy en día?
- Una como yo, con mucho tiempo libre y pocas ganas de tonterías.
- Chalado o no, te digo que nuestros cuadernos son cuadernos del futuro.

Un timbrazo rompió la conversación que por momentos se estaba poniendo más y más interesante resonando en el silencio de la noche. Un mayordomo con cara de pocos amigos pasó por el salón donde se encontraba la peculiar pareja: él, con la gabardina ya quitada y en pijama de Spiderman; ella, con el abrigo de pieles aún puesto. Al poco volvió.

- Señor Mateo, una tal Álter.
- Mi Álter Ego, si no te importa. - Una cabellera larga y rubia se asomó por la puerta y sonrió a ambos.
- ¡Tú! - Mateo dio un salto del sofá.
- Veo que vuelves a ponerte el pijama de Spiderman.
- Sabía que pasaría esto - Úrsula se quejaba negando con la cabeza.
- Ya sé que lo sabías, pero hasta el último momento creí que caerías en la cuenta de que la cita era a las tres de la tarde y no a las tres de la madrugada. Me has hecho madrugar y eso no me gusta en absoluto.
- Lo siento.
- Bah, no pasa nada. Mateo, Úrsula, ¿sabéis qué es esto?
- La Casa de la Memoria. - Respondieron los dos al unísono.
- No, es la Casa de la Memoria del Futuro, pero lo del Futuro vamos a dejarlo en suspenso, no creo que sea buena idea levantar susceptibilidades en el vecindario. Y vosotros sois los que vais a darle vida atrayendo a todos los que son como vosotros.
- ¿Hay más?
- Muchos más. Tantos como puntos de vista de una situación pueda haber. Podría deciros que fue un experimento en el que participasteis de pequeños, podría deciros que fue en una transfusión o podría deciros que habéis estado bebiendo agua manipulada durante años, eso da lo mismo. Lo importante, creedme, es que ha dado sus frutos, un poco tarde todo hay que decirlo, pero ya lo está haciendo. - Úrsula y Mateo la miraban consternados. 
- ¿Qué finalidad tiene esto? - Úrsula fue la que se atrevió a preguntar.
- La finalidad es sencilla: vuestros recuerdos del futuro son la llave para salvarnos a todos.

Y así, con más preguntas que respuesta, Mi Álter Ego se dio media vuelta dejando a la peculiar pareja escribiendo en sus cuadernos el destino de la Humanidad.

¡Fin! O no...

My Stories Project

Difícil es poco: ha salido más largo de lo que me hubiera gustado, me he enrollado más de lo que hubiera querido, pero ¿qué más podía hacer? Abre muchas posibilidades que dejo a la imaginación de los lectores, cierro un Relato a 4Manos que me ha dado un mes de colaboración bloguera de lo más fructífera. Gracias a Kassius9, CrisMandarica y SugusPiña por apuntarse a un bombardeo, ha sido un placer. ¿Volverán los Relatos a 4Manos? Ya lo creo, quizá ya después del verano y quizá no sean a 4manos, sino a cinco o más si hay más blogueros por ahí que se animan.

Pinchando aquí, verás las tres entradas anteriores.