viernes, 6 de junio de 2014

Es viernes, mamá: De excursión a Ikea



Hay ciertos centros comerciales a los que son un placer ir con niños porque precisamente parecen estar pensados para ellos. O más bien, para sus padres. Hablaba hace un tiempo de Decathlon, un gran parque de atracciones deportivas: allí te dejan coger de todo, los niños juegan con las pelotas, se suben a las bicis, se meten en las tiendas de campaña... Y los dependientes como mucho dirigen una sonrisa forzada a tu dirección como diciendo: "Luego tendré que recoger todo lo que tu churumbel está desperdigando, pero relax, tú a lo tuyo, disfruta de la experiencia compradora".

Otro lugar que se basa en las mismas características es Ikea, ese gran hipermercado de muebles de ocasión. Pero no voy a hablar de la posibilidad de probar todas sus camas, sofás y butacas; ni de que el niño pueda abrir libremente cajones y puertas de armario (algo que sueles prohibirle en casa de los demás, sueles); ni de que, llegados a la sección de niños, le permitas coger los juguetes, meterse por los túneles de tela o tirarse por el tobogán montado expresamente para que lo haga. No. Hoy voy a hablar de su maravilloso restaurante pensado para que papás y mamás puedan degustar un almuerzo o, en nuestro caso, un café sin tener que estar levantándonos cada dos por tres, gritando como descosidos para que venga a la mesa, obligándolo a abandonar el peluche que parece ser la razón de su existencia desde hace cinco minutos... Ese restaurante que ha creado una barra circular que rodea un espacio de juegos donde el chico está convenientemente controlado por los ojos paternales y cercanos - importante eso de cercanos - y con una estructura tal que deja perfectamente que el chico se vaya tomando su batido sin salir de ese "circo" (el chico dixit).

Luego, que el café no fuera como el de la Nespresso y que las galletitas estuvieran tan duras que hasta el padre las abandonara en la bandeja, oye, mira, no se puede tener todo en la vida.

jueves, 5 de junio de 2014

Cambios: Post 15

Post 15

No se podía dormir en los laureles. Clara por fin sabía que una de las premisas de su objetivo aún por concretar era salvar ese poto y se estaba concentrando en ello: dejaba caer vasos de agua sobre la maceta, hacía que Sultán (¿aún no había dicho el nombre del perro?) desobedeciera a su dueño e hiciera sus necesidades mayores en la maceta – a falta de abono, buena era la mierda de perro, con perdón – y hacía salir a Daniel de vez en cuando para que le hablara a la planta. Porque todo el mundo sabe que hablarles a las plantas es bueno para que sean felices, mimarlas: crecen más verdes, más fuertes.

Y ahí estaba Daniel, en la terraza de su piso, una terraza que, Clara estaba segura, había pisado más veces en la última semana que en el último año. Le hablaba al poto con naturalidad, con una elocuencia que no gastaba ni con Sultán. ¿Lo malo? Se estaba fumando un cigarrillo. Y eso, además de ser perjudicial para la salud de él, también lo era para la planta. Pero Clara no se iba a poner tiquismiquis: Daniel no solía fumar, solo lo hacía en las ocasiones en las que su ansiedad lo requería. Y aquella noche era una de ellas, había terminado un caso complicado y Daniel era tan bueno en su trabajo que incluso una vez cerrados los casos, tenía que expiar todas las sensaciones que ello le causaba.

Exhalaba el humo blanco del cigarrillo y le decía al poto algo así como: “Cómo he podido clausurar esta terraza durante tanto tiempo”, cuando otro humo diferente empezó a colarse fuera. Daniel lanzó la colilla al vacío y entró en el piso trastabillando. Sultán ladraba y Clara iba de acá para allá como pollo sin cabeza. Las llamas salían de la cocina y tenían que abandonar el piso cuanto antes porque la cosa se había descontrolado en cuestión de segundos. Él cogió al perro por el collar y lo llevó a la puerta de salida, pero cuando iban a salir ambos, algo tiró de Daniel hacia atrás, exactamente igual que cuando se cayó a los pies de aquella florista. Clara gritaba y sabía que no era el crepitar de las llamas lo que le impedía ser escuchada: ”¡El poto!”.

Quince minutos más tarde, los bomberos le decían a un Daniel abatido, en chándal, con un perro saltando alrededor y un poto en las manos que su casa era siniestro total.

Descubre "Cambios" desde el principio pinchando aquí.



martes, 3 de junio de 2014

Serieando: Cómo conocí a vuestra madre



Después de nueve años, por fin terminó “Cómo conocí a vuestra madre”. Por fin, después de nueve años, hemos conocido la cara de la madre. Por fin, después de nueve años, a Ted le ha cuajado una relación. Por fin, después de nueve años, damos por zanjada una serie que en esta última temporada se ha estirado como un chicle, perdiendo el sabor capítulo a capítulo.

En realidad, llevaba perdiendo sabor desde alguna temporada atrás, exceptuando algunos capítulos muy buenos que levantaban al resto. Lo que empezó como una serie original (algo hoy por hoy bastante complicado de hacer porque todo está inventado), fresca, para treintañeros y que fuera totalmente diferente a “Friends” acabó siendo, para mí, un suplicio con el que no terminaba porque había invertido mucho tiempo en ver todos los capítulos anteriores. Ted, el protagonista, fue agudizando su ñoñez y su empalago conforme pasaba el tiempo y a veces era insoportable. Si no fuera por Marshall y Lily, cuya relación huía de todo ese tipo de empalagos, de una Robin cuya evolución fue a mejor y de un Barney que desde el principio fue el alma de la fiesta, la serie hubiera hecho aguas. Pero el protagonista era Ted.

Y gracias a esta última temporada, hemos sabido el porqué de esa pesadez con la vuelta una y otra vez a la relación con Robin lo cual resultaba cansino hasta decir basta. Con un final que no me ha gustado nada de nada y con un último capítulo precipitado, que bien hecho podría haberse dividido en dos dando mejores resultados, no puedo decir otra cosa que ¡por fin acabó “Cómo conocí a vuestra madre”!

Pero no nos llevemos a engaños, la serie en conjunto me ha gustado, me he reído mucho con ella, las historias y su forma de contarlas me han sorprendido y me han dejado pensando. Y por eso, solo por eso, he resistido esta cruel última temporada y perdonado este cruel y cansino final.

PD: Por lo visto, se planea serie con ella, en plan "Cómo conocí a vuestro padre", pero yo, señores, no soy masoquista. Por las pocas pinceladas que nos han dado sobre la madre de los hijos de Ted, ella es aún más empalagosa y ñoña que él. No más.

Aquí el elenco principal.


Marshall y Lily, con los que más me he reído.


Robin ha tenido una evolución que me ha parecido genial, también grandes risas con ella.


Barney, en el exceso está el humor.


Los hijos, tan aburridos como yo en la última temporada.


No desvelo nada si pongo una foto de la famosa mujer de Ted, ya ha salido en todos sitios.


Y por último, grandes secundarios, como Ranjit, el chófer.



lunes, 2 de junio de 2014

Relato a 4manos: La Casa de la Memoria I - Por Kassius9



El hombre del tiempo había anunciado una noche tranquila, pero como era un becario y el verdadero ¨hombre del tiempo¨ estaba en el hospital por una gonorrea, dijo lo que le pareció más creíble y aquella noche el diluvio universal hizo acto de presencia en Sevilla,

Más allá de la medianoche, un vehículo de color oscuro atravesaba las estrechas calles de la ciudad buscando un lugar en concreto. El conductor tenía órdenes concretas de Úrsula, la mujer que fumaba inquieta en el asiento trasero. Le había despertado para que le condujese hasta La Casa de la Memoria donde se encontraría con Mateo, un hombre del que solo conocía ese nombre y dudaba de que fuera su verdadero nombre.

Pese a la intensa lluvia, Úrsula salió deprisa del coche en cuanto su conductor le abrió la puerta y le ofreció un paraguas para protegerse. Tras dos pasos rápidos intentando mojarse los zapatos lo menos posible, se cagó en todos los muertos del ¨hombre del tiempo¨ que había predicho una noche tranquila. Su vestido se había empapado, pero no tanto como sus pies, y eso le molestaba mucho. El agua estaba helada, más helada que su corazón cuando recibió dos días antes una llamada telefónica de un tipo pidiéndole verse a esas horas en aquel particular rincón.

Justo encima de su cabeza observó a los dos muñecos que parecían ajenos al resto del mundo, Juan le cantaba con alma a su amada, pero ella contemplaba la Giralda aburrida de escucharle sin saber qué hacer con él para que se fuera a cantar a otra.  Úrsula tenía la extraña sensación de haber estado allí, pero a la vez se sentía ridícula por la paradoja que se le presentaba. Llevaba tiempo sufriendo paramnesias y a lo largo de las últimas semanas, sus continuas experiencias le estaban llevando a la locura. Sin embargo, sabía que aquella llamada telefónica no la había recibido antes, llevaba consigo un cuaderno donde anotaba sus actividades y subrayaba con un asterisco cada vez que algo le sonaba de antes.

Úrsula agarró el cuaderno de su bolso y buscó la página donde anotó torpemente las palabras que aquel extraño le había dicho: ¨Casa de la Memoria, 3,15h, Mateo¨. Suspiró nerviosa mirando por todas partes aunque allí apenas llegaba la luz de la farola de enfrente.

Pasaron más de veinte minutos cuando percibió entre la penumbra la llegada de una camioneta que se acercaba sin ningún tipo de sigilo para entregar los sacos de harina a la panadería de al lado. Úrsula miró al tipo que descargaba la mercancía creyendo que ese sería el hombre que esperaba, pero Mateo se presentó en gabardina, fumando y tosiendo como si la vida se le fuera en ello. En cuanto se le pasó el ataque de asma, se acercó a Úrsula.

-Sé que eres Úrsula por los gritos que has dado al llegar.
-Llegas tarde.
-No, has llegado pronto. Se te habrá olvidado anotar que habíamos quedado a las tres y cuarto de la tarde.
-¡Oh!
-No importa. He bajado con el pijama, por eso llevo la gabardina. –Mateo abrió la gabardina dejando ver el pijama de Spiderman.
-Es bonito el pijama.
-Gracias. Pero no he venido para hablar de moda.
-Cierto.
-Como cierto es que no sabes para qué demonios has venido.
-¿Y para qué coño me has llamado?
-Tengo la sensación de haberte conocido antes, pero no estoy seguro, por eso creo que tú me puedes ayudar.


Kassius9

Qué grande es Kassius9, la foto la he propuesto en esta ocasión yo y él se ha encargado de maquinar y comenzar un relato a 4manos que se presume muy interesante. La encargada de continuarlo será CrisMandarica, a ver qué nos propone ella y a ver quién propone ella para ser la tercera en discordia.
¡Larga vida a los relatos a 4manos!