viernes, 23 de mayo de 2014

Es viernes, mamá: Filas

Creo que ya lo he dicho en alguna otra ocasión, al chico le chifla hacer filas. Con cualquier cosa: coches, lápices, zapatos... También he leído por ahí que por lo visto es normal en los niños, así que el chico entra en la media...

Aquí, el verano pasado, haciendo filas con los zapatos de toda la familia durante nuestras vacaciones en Cádiz.


Y en la playa no podía faltar la fila, en esta ocasión con las palas y los rastrillos. (Sí, todas esas palas y todos esos rastrillos son del chico)


Más recientemente con las cartas, perdón, las tarjetas.


Y con los colores en el bar donde desayunamos los sábados. Aquí le costaba más porque los Plastidecor no se tienen en pie tan fácilmente.


Y esta es de la semana pasada: los tradicionales clicks.


miércoles, 21 de mayo de 2014

Cambios: Post 13

Post 13

La chica dejó caer una maceta que estalló en varios trozos de barro cocido mezclado con tierra y mantillo. No llegó a estampársele en la cabeza a Daniel de puro milagro. O más bien fue el milagro que hizo su fantasma el que lo salvó de tener un traumatismo craneoencefálico seguro.

- ¡Perdona, perdona! – La chica reaccionó tirando la flor azul, lo único que había podido salvar de la maceta, a la montaña de de pequeños escombros que se amontonaba en la acera, junto a la cabeza de Daniel.
- No, perdóname tú a mí, no sé lo que ha pasado. – Daniel se levantaba sacudiéndose los restos de tierra de la chaqueta. – Dime qué te debo por la maceta.
- ¿Cómo? ¡No, por favor!
- Insisto, dime cuánto vale y…
- Mira, si quieres darme dinero, te vas a tener que llevar una maceta. Esta no, por supuesto.
- No, no me entiendes, solo quiero pagarte la maceta que se ha roto. Yo no sirvo para tener plantas y además mi piso es muy oscuro…
- Tiene ventanas, ¿verdad?
- Claro.
- Pues no necesitas más, toma este poto. – Con bastante agilidad, saltó por encima del estropicio y cogió otra maceta, esta vez con un tiesto de plástico.
- Pero…
- Son quince euros.
- Vale. – Daniel no tenía ganas de discutir y menos con una desconocida y por una maceta de la que podría deshacerse en cuanto doblase la esquina. Sacó la cartera y le tendió dos billetes, uno de veinte y otro de diez.
- Bien, veo que no tienes remedio: tienes barra libre para la próxima vez que vengas.
- ¿La próxima?
- ¡Claro! No tardarás mucho en comprarle un tiesto bonito a esta preciosidad. – Mientras decía esto, le acercaba el poto donde Clara descansaba mirando sonriente a uno y a otro. Por fin tendría un sitio mejor en el que dormitar su eterno sueño de fantasma que no fuera aquel raído sofá del piso de Daniel. Y qué mejor sitio que un oloroso poto para maquinar su estrategia en esa misión que empezó a tomar forma en su cabeza.

Así las cosas, Daniel se alejó de la floristería dejando a aquella chica menuda limpiando la acera con una manguera y sacudiéndose, esta vez mentalmente, la sensación de ridículo doble que llevaba encima: una, por caerse de un modo tan estúpido; y dos, por ir por la calle con un poto. Sin embargo, se olvidó de tirarlo en el contenedor que había de camino a su casa.

Descubre "Cambios" desde el principio pinchando aquí.

martes, 20 de mayo de 2014

Serieando: True Detective



El señor M. y yo nos acercamos a esta serie por pura adicción. Las series nos tienen abducidos, somos consumidores de series como quien come pipas en un parque a eso de la media tarde. Nos chiflan y siempre estamos buscando nuevos títulos cuando las temporadas de las que seguimos están finiquitadas. Y somos grandes fanes, grandes, de las series de pocos capítulos: te la quitas en pocos días y si encima es buena, como  es el caso, doble satisfacción.

Muchos han comparado “True Detective” con “Twin Peaks”. Yo, sinceramente, vi “Twin Peaks” en su momento y ahora mismo no recuerdo nada de esa serie, solo sé que me gustó. “True Detective” comienza con un caso de asesinato con tintes de ritual satánico ocurrido a mitad de los 90. Son los dos detectives que llevaron el caso los que, en los tiempos actuales, desgranan a otros dos detectives los acontecimientos ocurridos entonces porque ha aparecido otra mujer muerta en parecidas circunstancias. La acción comenzará a mitad de los 90 y terminará en nuestra época porque las cosas no son lo que parecen y porque siempre hay más detrás de lo evidente de lo que uno pueda imaginar. Como es de suponer, claro, si no, no habría serie. (Si supierais lo difícil que es hablar de una serie intentando no lanzar spoilers como quien lanza las cáscaras de pipas en el parque, ¡madre!).

Los protagonistas son Mathew McConaughey y Woody Harrelson. Del primero, yo tenía una última referencia de esa rara película a lo Indiana Jones que hizo junto a Penélope Cruz, es decir, una referencia solo regular. Del segundo, no me acuerdo qué referencias tenía, la verdad. Y he de confesar que el actor de apellido impronunciable me ha parecido de diez en esta serie, un gran trabajo al dar vida a un policía complicado, de vida dura, de experiencias peligrosas y con unas idas de olla importantes. De Harrelson, qué decir, lo que más recuerdo de él en esta serie es ese doblaje pésimo que lo hacía parecer siempre borracho, aunque también se emborracha bastante.

El paisaje en el que se desarrolla es Luisiana, dándonos la oportunidad de conocer ese vasto paisaje de bosques tenebrosos y creencias particulares, aldeas perdidas en los pantanos y gentes analfabetas que no tienen oportunidad de salir de allí. Que en todos sitios cuecen habas, como quien dice.

Interesante saber que la historia es concluyente, se ha anunciado una segunda temporada, pero en plan “American Horror Story”, es decir, temporadas que no tienen que ver unas con otras. Esta tiene un final convincente, con cosas que gustan y cosas que no, pero las que no, muy realistas, que es una serie pero no un cuento de final feliz.

¿La recomiendo? Sí, y mucho. Pongamos series policiacas en nuestra vida, que si son buenas, los guionistas se lo curran muy bien.

El personaje de Mathew McConaughey en los tres momentos de la serie.


El personaje de Woody Harrelson en los tres momentos de la serie.


Cómo me ha sorprendido la actuación de este hombre, muy buena.



¿Será verdad que Brad Pitt estará en el próximo True Detective?




lunes, 19 de mayo de 2014

Punto muerto 4 - Por SugusPiña



mecagüendiez!!--pensó Marta-- llevo meses intentando solucionar esta historia. llevo meses sin dormir y sin descansar. En todo este tiempo me han dejado, me he sentido sola, he vivido a expensas del futuro. Y aquí estoy, con un hombre de unos sesenta años que no tiene ningún interés en escuchar mis preguntas. Mis dudas... ¡dios mío!. Estoy cansada, agotada, reventada... 

-¡oye!.. ¿vas a hacer algo o no??-- pregunto el hombre de los sesenta--

Marta se le quedo mirando fijamente, pensó en tres segundos y explotó: 
-¡¡Vamos a ver!!--gritó--llevo tres meses intentando encontrar el sentido a todo esto... y ahora que nos encontramos me dices que nada de preguntas. ¡Quiero respuestas!! He conducido como una loca hasta aquí. He roto con mi pareja porque llevamos tres meses cada uno en su mundo sin poder compartir nada. Estoy harta. LLevo 3 meses esperando, esperandote.. y ¿para qué?... ¡¡Pues claro que quiero hacer algo!!!-

Pero no tenía ni idea de qué hacer. 

-Relájate porque esto no ha hecho más que empezar. No puedo contestar a tus preguntas. Pero sí puedo hablar. Tenemos que encontrar "algo" que ni yo mismo sé qué es, ni que interés podía tener para mi familia. Sólo sé, que somos los únicos, tú y yo, juntos, quienes podemos averiguarlo. 

-¿pero cómo lo vamos a encontrar?¿qué estamos buscando?¿qué es eso que era tan importante para tu familia?¿qué cojones pinto yo aquí?

Marta, jamás decía palabrotas. Jamás. Y a él, no le gustaba escucharlas. Además no quería preguntas. Principalmente porque no sabía contestarlas. Omitió darle respuesta alguna. Simplemente respiró hondo. Respiró. Cerró los ojos, y por un instante recordó las palabras de su tío: "en el trastero encontraras aquello tan valioso que nunca he querido poner en manos de tu padre"

Entonces se dió cuenta. Entonces lo vio todo claro. Su tío, como le dijo, había movido los hilos para que todo rodara... En ese tratero estaba lo que había sido de gran valor para su tío. Lo más valioso. ELLA. 

Se volvió lentamente y observó a Marta. Marta. Ahora lo entendía. Por fin lo entendía. 

Se sacó un sugus de la chaqueta, se lo metió a la boca, deseaba tener un rascaculos a mano, pero no era el momento, consiguio saber que Marta sí era de fiar, y se vio reflejado cual miniM en esa chica de treintaytantos... 

Por fin lo entendía... Marta era el gran tesoro de su tío. Aquel tesoro que su tío no quiso compartir con su padre. 

Él, viendo el nerviosismo de Marta, muy tranquilo, le dijo. -Me llamo Guillermo. 

Atónita. Marta se quedo atónita. ¿Guillermo??? ¿Guillermo? ... sólo acertó a preguntar: ¿de verdad eres Guillermo?.

-Sí- respondió él. 

Tres meses buscando algo que no sabía qué era ni qué significaba... y de repente ese algo se convirtió en alguien. Alguien muy importante en su vida. Era Guillermo. 

Toda su infancia, su abuela le habló de Guillermo. Ese Guille que jugaba cuando era pequeño a la Jenga, ese Guille que compartía helados con su madre, ese Guille que montaba en las ferias como si fuera un viaje lunar, ese Guille que tenía que meter las cartas de la baraja en su caja de una en una, ese Guille que le encantaban los piratas, el guille que construía con cajas de cartón, el guille que disfrutaba de sus abuelos, guille. Ese guille del que tanto había oído hablar... y que nunca había conocido. ¿"Ese" Guillermo estaba delante suyo?.

No lo podía creer. 

Marta por fin no tenía ninguna pregunta. Simplemente porque no tenía ninguna duda. Era Guillermo. 

-Ahora que después de 30 años nos hemos encontrado, tenemos que conseguirlo. No puede ser de otra forma. ¡¡Ahora sí que podemos hacerlo!!.- 
-No lo sé Guillermo. No sé cómo lo vamos a lograr. ¿Estás seguro?.

-Tenemos que conseguir averiguar como murió. Y lo vengaremos.

Salieron de ese trastero. Consiguieron no rozarse. Lo mínimo para no despèrtar ningún sentimiento en ellos que los despistase de su nuevo objetivo. 
Ambos tenían muy claro por donde debían continuar. Todas las piezas del puzzle habían encajado a la perfección. Sólo les faltaba una. 
Pero sabían donde encontrarla. Iban decididos a por ella. 

Ella sabía que llegarían. Sabía que no lo iba a poder evitar ese re-encuentro. Que por un lado ansiaba, para dejar todo en orden. Y que por otro lado, sabía que podía ser el último momento de su vida.

Cuando llegaron, sin que hubieran llamado al timbre, ya les abrió la puerta. Marta y Guillermo entraron. Hacía años que no estaban en esa casa pero se la conocían de memoria. Pasaron hasta el saloncito trasero, ese que daba al jardín. Dónde en más de una ocasión habían disfrutado de grandes momentos. Entonces, sólo entonces se dieron cuenta de que nada había cambiado allí. Todo seguía el mismo orden escrupuloso y metodico. 

Mirando por la cristalera, hacia el jardín, con la mirada ausente más que fija, comenzó a hablar Guillermo. -No entiendo por qué lo hiciste. No lo entiendo. LLevo todo el camino intentando encontrar una razón pero no lo consigo. 

Marta por su parte se sentó. No podía más. Bastante que no se había desplomado por el camino y que consiguiera conducir hasta esa casa. Consiguió entrar. Después de tanto tiempo. Y consiguió mirarla a los ojos. La miró fijamente mientras Guillermo hablaba. Y entonces se dio cuenta. 

Ella lo hizo, sí. Pero por amor.
Y entonces lo dijo... más para sí misma que para el resto, haciendo un esfuerzo enorme porque se le entendiera... en voz alta dijo: -Mataste a tus hijos. No soportabas la idea de verles separados. No soportabas que Guillermo y yo...

La mujer asintió. 

En ese momento llegaban de lo lejos las sirenas de la policía. Marta y Guillermo se miraron. Se levantaron y se fueron. No podían seguir allí. 
Dos segundos antes de encender el contacto del coche, se oyó un disparo. 

Era la señal del comienzo de una carrera. 

FIN!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 

SugusPiña

Pues aquí acaba el relato a 4manos que Kassius, CrisMandarica, SugusPiña y una servidora nos hemos marcado como quien no quiere la cosa. Han sido cuatro semanas estupendas. Hacer este tipo de colaboraciones se ha revelado como una de las experiencias más gratificantes que haya podido tener en Internet y es simplemente genial. Vuelvo a invitaros a visitar los blogs y cuentas de Twitter de estos grandes blogueros, seguro que os enganchan. Yo ya lo estoy.

- Kassius: www.kassius9.com y @Kassius9