viernes, 7 de marzo de 2014

Es viernes, mamá: Desafíos

Comiendo tras la minisiesta

Desafíos a los que me somete el chico día sí día también sin el menor aviso por su parte. Cuando todo parece que está saliendo bien, ahí viene el chico y da un giro narrativo que lo pone todo patas arriba.

Sin ir más lejos, ayer al venir de la guarde la tuvimos sin un tráiler que me dijera de qué iba la película ni nada. Así, en el más estricto estreno de su situación, decidió que no le interesaba seguir la rutina que tenemos desde el principio de los tiempos, quedarse tonteando en su cuarto y obligarme a mi a hacer uso de amenazas y sobornos. Entre otras cosas porque no tenía ganas de gritar y porque yo misma tenía hambre y pasaba de dramas y sofocos. Ante su negativa a cambiarse de ropa (le quito el uniforme de la guarde), le dije que hasta que no se cambiara, no había comida. No solo no vino a cambiarse, sino que tiró toda la malla de juguetes por el suelo para ponerse a jugar con cosas que hacía meses que no tocaba mientras yo hacía el papel de mi vida haciendo como la que llamaba a su padre, a sus abuelos y a todo bicho viviente comentando en voz alta que "Guille no va a comer hoy porque se está portando mal". Él me miraba de un modo que me hace suponer que sabe más de lo que yo creo porque parecía pensar: "¿Qué te crees? ¿Que me chupo el dedo?".

Al final acabé comiendo yo sola mientras él jugaba la mar de apañado solo en su habitación llamándome a veces dándome a entender que no quería para nada comer. Ni siquiera el "Voy a comerme un Danonino" hizo el efecto esperado porque sí, se le abrieron los ojos y sí, cuando me preguntó por el Danonino le dije que para él no había y no, no le importó y se volvió a su habitación a jugar. Hasta que por fin salió con verdadera hambre y entonces la película pasó a mi dirección: ya no solo hacía falta que se cambiara para comer, ahora tenía que recoger toda su habitación... Y lo hizo, señores, lo hizo. Y yo, yo me sentía pletórica pero mal, qué le vamos a hacer. De tal modo que cuando se quedó dormido delante de su plato, una hora y media después de haber vuelto de la guarde, lo llevé a la cama chiquitita y yo me acosté con él para abrazarlo sin que se diera cuenta.

jueves, 6 de marzo de 2014

Cambios: Post 3

Post 3.

Meterse en el bolso de su madre fue la mejor de las ideas que pudo haber tenido. Allí dentro encajó perfectamente, se sentía como en casa: olía a su madre, todas las cosas que tenía alrededor desprendían una familiaridad difícil de obtener en cualquier otro lugar y tenía a mano el eterno "Cuaderno de todas las cosas". 

Ese cuaderno había acompañado a su madre desde que Clara tenía uso de razón. Bueno, no fue siempre el mismo porque sus páginas llegado un punto se agotaban, pero siempre eran iguales. No sabía dónde los conseguía y quería continuar sin saberlo porque hay cosas que mejor no conocer para hacer que se mantenga la magia. En ese bloc de notas su madre apuntaba desde una comparativa de precios de productos en diferentes supermercados hasta una frase hecha que había escuchado en la sala de espera del médico; títulos de libros que nunca leería, nombres de contactos (hijas de amigas de amigas que podían echarle, quizá, una mano en esto del trabajo); números de teléfono de peluquerías o ideas geniales de negocios inviables. Así era ella.

Allí dentro se dio cuenta de que lo mucho que se parecía a su madre. Todo lo que veía era un fiel reflejo de lo que ella misma llevaba en su bolso: las tiritas sueltas y pegadas por el forro, el regaliz empezado, la gamuza para las gafas fuera de su funda... Hay que ver lo que eran los genes. Hacía poco había escuchado a su madre en su propia voz al reprender a uno de sus sobrinos. Se sintió tan extraña que no volvió a dirigirle la palabra al crío en toda la tarde. Tal vez no estuviera tan mal eso de parecerse a su madre después de todo.

En esas estaba, reflexionando de todo un poco, haciéndose la intensa e intentando echar de menos el mundo terrenal porque eso es lo que se supone que debía hacer, cuando el bamboleo cesó de repente y sintió un fuerte tirón que la empujó hacia fuera.  ¿Sería eso la muerte? ¿Por qué se había retrasado? ¿También había fallos de horarios a este otro lado? Nada se escapaba a las negligencias, qué barbaridad. 

Descubre "Cambios" desde el principio pinchando aquí.

martes, 4 de marzo de 2014

Martes de premio

Recibir un premio siempre es un placer, así que os podréis imaginar lo contenta que estoy. Mi amiga Vanesa, de Mis Labores y Punto, me ha concedido el premio Liebster, una suerte de mención entre bloggers para darnos a conocer entre nosotros y darnos una palmadita en la espalda diciéndonos que no estamos solos, que somos mogollón los que poblamos la red y que nos lancemos a conocer más (me imagino ahora mismo Internet como un gran campo y a todos los bloggers saltando como ovejas de un lado a otro, qué le voy a hacer, así imagino Internet).

LIEBSTER

Las normas del Liebster Award son:

- Agradecer el premio a quien te ha nominado y hacerte seguidor si aún no lo eres.
- Responder las once preguntas del blog que te otorga el premio.
- Nominar a otros blogs con menos de cien seguidores y notificárselo.
- Plantear once nuevas preguntas.

Así que... ¡Gracias a Mis Labores y Punto! Es genial que seamos amigas en la vida 1.0 y en la vida 2.0 y que nos apoyemos tanto en todo, hablemos de los planes que tenemos para el blog, de cómo hacer cosas en ellos... Y darnos premios digitales y regalos materiales en los cumpleaños. 

En segundo lugar, Vane ha propuesto que hable sobre once cosas que espero del blog, he conseguido o espero conseguir... 

1. El blog me ha dado la oportunidad de desarrollar un hobby que tenía hace años.
2. He enseñado a todos lo que hago en un verdadero ejercicio de pérdida de vergüenza. ;)
3. Llevo un diario semanal (Es viernes, mamá) de lo que vivo con el chico, más adelante me alegraré de haberlo hecho y a él le servirá para ver cómo fue su infancia.
4. He inventado nuevos personajes que me tienen enamorada (Carmen, Clara la fantasma).
5. Me lo paso genial ideando y escribiendo sus aventuras.
6. Escribir tan a menudo y con una disciplina diaria me ha soltado la mente.
7. He conocido a un montón de gente 2.0 que me gustaría conocer 1.0.
8. Formo parte de una comunidad blogger en la que me siento como en casa.
9. El blog se ha convertido en una válvula de escape muy eficaz para descansar un poco de la realidad.
10. Espero del blog que me ayude a seguir inventando historias.
11. Espero del blog seguir conociendo gente.

A ver, lanzo el premio a quien se pase por aquí y quiera recogerlo, por ejemplo, no sé, no sé... ¿Suguspiña? ¿Soraya de Revuelto de Neuronas? Jajajaja Si os apetece, contadnos en 11 puntos un día cualquiera de vuestra vida (viene muy a cuento del minirrelato de ayer). Y si le podéis meter literatura, muchísimo mejor, que para eso os nomina un blog de historias, ¿os parece?


lunes, 3 de marzo de 2014

Relato sin Foto: Rutina

Relato en once puntos del día de mi vida:

1. Café. Antes de abrir siquiera los ojos, mis manos buscan la Nespresso con ansia y necesidad. La cápsula y la taza, colocada junto a la máquina estratégicamente la noche anterior parece que se colocan en sus lugares adecuados por arte de magia.
2. Ducha. Regusto a café y pelo mojado, de las mejores sensaciones de mi vida, por eso empiezo los días así.
3. Lectura. Sí, me levanto media hora antes de lo necesario para leer, por si acaso luego, a lo largo del día, el tiempo se me escapa de tal modo que no me deje hacerlo.
4. Viaje. Hacia el trabajo. Cruzo media ciudad y no, no leo en el autobús, me mareo. A cambio, observo, aunque eso no siempre es muy placentero, y me siento acompañada por la gente de siempre: la señora mayor de manos frágiles, el chico de largo flequillo al que nunca puedo ver los ojos y la mujer de mediana edad que lleva una foto de un niño (seguramente su hijo) en el salvapantallas de su móvil
5. Trabajo. Paréntesis de papeles, Windows y peleas por los grados de la calefacción.
6. Almuerzo. Un día sin almuerzo es un día perdido. Adoro el almuerzo, adoro los zumos durante el almuerzo, adoro almorzar.
7. Siesta. Un día es redondo si duermes siesta, he dicho.
8. Merienda. Café si es de cinco a seis, descafeinado si es más tarde de las seis. Pastel en fin de semana y galletas entre semana. Cosas de la línea y de la curva.
9. Cine. Un día cualquiera, decido ir al cine y ver una peli de esas que sé que nunca vería si no fuera al cine.
10. Chico. En la cola veo al chico del autobús, es él, sin flequillo.
11. Ojos. ¿Cómo ha podido esconder durante tanto tiempo unos ojos de ese calibre? Caigo rendida a sus pies. Hago lo posible por sentarme a su lado y que ocurra lo que tenga que ocurrir.

(Ni que decir tiene que estos once puntos no son para nada autobiográficos jajajaj)