viernes, 19 de septiembre de 2014

Es viernes, mamá: Los colores de mamá



Esa caja de colores tiene muchos años, demasiados. No sé ni cómo la sigo conservando: nunca he dibujado bien y me regalaron ese maletín en mi comunión, así que no entiendo cómo ha ido a parar a la estantería del despacho. Cuestión de tiempo que el chico acabara pidiéndola, porque es muy golosa, claro. Con un cuidado que no hubiera tenido de no haber estado yo ahí para trasmitirle mi ceño fruncido ante cualquier brutería, cogió los colores uno a uno con una reverencia inaudita. Nunca habría imaginado que el chico acabaría jugando con algo mío, igual que acabó jugando con un barco de Playmobil del padre o un saxofón de su tía. Igual que la hija de mi amiga acabó grabando melodías en uno de esos pianos tan de los 80, ¿eh, Vane? :)

4 comentarios:

  1. Joer!!! Que tierno!!!!!
    Yo jugaba, poco, pero jugaba... con la casa de muñecas de mi Mami...
    Luego ya nos puedes enseñar a ver que dibujo o que coloreo.... sacarle coloreables de Carmen!!!!!
    Un besico no.... miles!!

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  2. Ayyyy. Yo tenía una caja de crayolas igualita!!! En el colegio alguien la tiró al suelo y le rompió la tapa y alguno de los colores. Todavía sufro al recordarlo. Jajajaja. Besotes!!!

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  3. Qué recuerdos de infancia!!!! Y no tan infancia... en nuestro devenir laboral juntas también nos intercambiábamos los rotuladores!!!! Besos. Anuchi

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