jueves, 26 de junio de 2014

Cambios: Post 18

Post 18

El objetivo es el siguiente: Daniel debe encontrar de nuevo el amor. Y no, no es que yo me haya convertido en una Celestina etérea que necesite desplegar su poder en el mundo terrenal, es que viendo, escuchando y viviendo en casa de la madre de Daniel – que por cierto se llama Celia, un nombre maravilloso – he descubierto lo que esa parte oscura de la mente de su hijo siempre me ocultaba y que aquella vez que viví un recuerdo suyo casi me desvela: Mara era su novia, el niño y el hombre mayor que viajaban en el asiento trasero del coche eran el hijo y el padre de ella y cuando tuvieron el accidente, las risas se apagaron por los motivos que todos podemos imaginar y que a mí me cuesta tanto escribir. La relación entre Mara y Daniel ya no podía ser más, ya no. Y Daniel ya nunca fue el mismo. Yo tampoco lo hubiera sido.

¿Que  por qué es el amor la solución? Porque nadie puede vivir solo. Y hay quien me dirá que se puede vivir acompañado de muy diferentes formas, que no tiene que haber amor de esas características de por medio, pero con las piezas que el destino me ha ido dando, esta es la casa que yo me he montado:

- Objetivo: la florista. Sí, me encanta. Me gustaba antes cuando estaba viva y ahora que no lo estoy, la adoro. Esa forma de mirar a Daniel, de mimarlo, de insistirle para que se llevase el poto. Estoy segura de que sabía que él necesitaba hacerse cargo de algo y mantenerlo vivo para mantenerse vivo él mismo. ¡Qué psicología!

- Herramientas: el poto, el eje sobre el que gira todo el plan. Quién le iba a decir a Daniel que se iba a tomar tan en serio la supervivencia de esta planta verde y hermosa que esa chica le puso en las manos. Yo no. Luego, a medida que iba descubriendo el plan que el destino le tenía deparado, reconozco que algo hice para conservar vivo ese sentimiento de responsabilidad.
Sultán, el perro, nuestro perro. Ya lo considero mío, es tan entrañable. Un perro siempre es una buena baza para montar escenitas pintorescas y hasta ridículas.
Celia, su madre. Con ese nombre, podría llevarla al fin del mundo, aunque en realidad es porque una madre puede actuar en beneficio de su hijo sin saber incluso que lo está haciendo. Así de misteriosos son los lazos que unen a un hijo con su madre.
Y yo, que fui encomendada a este plan y que se me ha revelado cuando poco a poco se me han ido revelando muchas más capacidades que seguro me van a servir a la hora de llevarlo a cabo.

No puedo estar más feliz porque no solo seguimos viviendo en casa de Celia, sino porque ya sé lo que tengo que hacer. Y feliz a pesar de mis circunstancias, cuando descubro cada día que pasa que Daniel hubiera sido mi chico ideal y que un fantasma también puede enamorarse y sufrir por amor sin tener un corazón que lata en el estricto sentido de la palabra.

Descubre "Cambios" desde el principio pinchando aquí.


5 comentarios:

  1. Ayyy, pobre fantasmilla que se nos ha enamorado y tiene que buscarle el amor a Daniel. ¿Es posible el amor entre un vivo y una fantasmilla? Aunque la de la floristería también me gusta para él. Un besote!!!!

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  2. Estoy lo veía yo venir!! amores fantasmales, esos si que tienen que doler!! ;) Un besote.

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  3. Joooo, pobre Clara, lo peor es que no puede revivir, a no ser que el final sea un sueño de Resines xddd! Quiero más ya, esto es como seguir una serie :) Biquiños!

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  4. Me sumo a la opinión de Álter, hay que buscar la forma de emparejar al fantasmita con Daniel!!
    Besos.

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  5. Podemos votar para elegir cual será el amor de Daniel?????
    Yo voto por la amiga de la cuñada del primo de la chica de la floristeria, No tiene nada que ver pero molaría como personaje sorpresa XD

    Nada, fuera bromas! Me tienes en vilo XD

    Besotes!

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