jueves, 5 de junio de 2014

Cambios: Post 15

Post 15

No se podía dormir en los laureles. Clara por fin sabía que una de las premisas de su objetivo aún por concretar era salvar ese poto y se estaba concentrando en ello: dejaba caer vasos de agua sobre la maceta, hacía que Sultán (¿aún no había dicho el nombre del perro?) desobedeciera a su dueño e hiciera sus necesidades mayores en la maceta – a falta de abono, buena era la mierda de perro, con perdón – y hacía salir a Daniel de vez en cuando para que le hablara a la planta. Porque todo el mundo sabe que hablarles a las plantas es bueno para que sean felices, mimarlas: crecen más verdes, más fuertes.

Y ahí estaba Daniel, en la terraza de su piso, una terraza que, Clara estaba segura, había pisado más veces en la última semana que en el último año. Le hablaba al poto con naturalidad, con una elocuencia que no gastaba ni con Sultán. ¿Lo malo? Se estaba fumando un cigarrillo. Y eso, además de ser perjudicial para la salud de él, también lo era para la planta. Pero Clara no se iba a poner tiquismiquis: Daniel no solía fumar, solo lo hacía en las ocasiones en las que su ansiedad lo requería. Y aquella noche era una de ellas, había terminado un caso complicado y Daniel era tan bueno en su trabajo que incluso una vez cerrados los casos, tenía que expiar todas las sensaciones que ello le causaba.

Exhalaba el humo blanco del cigarrillo y le decía al poto algo así como: “Cómo he podido clausurar esta terraza durante tanto tiempo”, cuando otro humo diferente empezó a colarse fuera. Daniel lanzó la colilla al vacío y entró en el piso trastabillando. Sultán ladraba y Clara iba de acá para allá como pollo sin cabeza. Las llamas salían de la cocina y tenían que abandonar el piso cuanto antes porque la cosa se había descontrolado en cuestión de segundos. Él cogió al perro por el collar y lo llevó a la puerta de salida, pero cuando iban a salir ambos, algo tiró de Daniel hacia atrás, exactamente igual que cuando se cayó a los pies de aquella florista. Clara gritaba y sabía que no era el crepitar de las llamas lo que le impedía ser escuchada: ”¡El poto!”.

Quince minutos más tarde, los bomberos le decían a un Daniel abatido, en chándal, con un perro saltando alrededor y un poto en las manos que su casa era siniestro total.

Descubre "Cambios" desde el principio pinchando aquí.



5 comentarios:

  1. Si es que fumar es malo!!!! pobre Poto fumador pasivo...
    Anda que ya le vale a Daniel :/

    Besicos!

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  2. Uoooh!!! empezan los "cambios", y ahora... ¿qué? intriga, intriga!! bsss.

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  3. Pobre Daniel, qué cosas le pasan... ¿Dónde van a ir ahora él, el perro, el poto y la fantasmilla? Es una familia bastante peculiar... Un besote!!!

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  4. Por un momento pensé que la iba a palmar, como Clara. Los fantasmas se vuelven un poco inútiles o qué? Llámame fría pero tirarlo para atrás para salvar a la planta... xd! Biquiños!

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  5. Madre mía que estrés!!!!!!!! Cuanto fuego... esto está que arde...
    A casa de "alguien" tendrán que ir... a ver quien aparece!

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