miércoles, 21 de mayo de 2014

Cambios: Post 13

Post 13

La chica dejó caer una maceta que estalló en varios trozos de barro cocido mezclado con tierra y mantillo. No llegó a estampársele en la cabeza a Daniel de puro milagro. O más bien fue el milagro que hizo su fantasma el que lo salvó de tener un traumatismo craneoencefálico seguro.

- ¡Perdona, perdona! – La chica reaccionó tirando la flor azul, lo único que había podido salvar de la maceta, a la montaña de de pequeños escombros que se amontonaba en la acera, junto a la cabeza de Daniel.
- No, perdóname tú a mí, no sé lo que ha pasado. – Daniel se levantaba sacudiéndose los restos de tierra de la chaqueta. – Dime qué te debo por la maceta.
- ¿Cómo? ¡No, por favor!
- Insisto, dime cuánto vale y…
- Mira, si quieres darme dinero, te vas a tener que llevar una maceta. Esta no, por supuesto.
- No, no me entiendes, solo quiero pagarte la maceta que se ha roto. Yo no sirvo para tener plantas y además mi piso es muy oscuro…
- Tiene ventanas, ¿verdad?
- Claro.
- Pues no necesitas más, toma este poto. – Con bastante agilidad, saltó por encima del estropicio y cogió otra maceta, esta vez con un tiesto de plástico.
- Pero…
- Son quince euros.
- Vale. – Daniel no tenía ganas de discutir y menos con una desconocida y por una maceta de la que podría deshacerse en cuanto doblase la esquina. Sacó la cartera y le tendió dos billetes, uno de veinte y otro de diez.
- Bien, veo que no tienes remedio: tienes barra libre para la próxima vez que vengas.
- ¿La próxima?
- ¡Claro! No tardarás mucho en comprarle un tiesto bonito a esta preciosidad. – Mientras decía esto, le acercaba el poto donde Clara descansaba mirando sonriente a uno y a otro. Por fin tendría un sitio mejor en el que dormitar su eterno sueño de fantasma que no fuera aquel raído sofá del piso de Daniel. Y qué mejor sitio que un oloroso poto para maquinar su estrategia en esa misión que empezó a tomar forma en su cabeza.

Así las cosas, Daniel se alejó de la floristería dejando a aquella chica menuda limpiando la acera con una manguera y sacudiéndose, esta vez mentalmente, la sensación de ridículo doble que llevaba encima: una, por caerse de un modo tan estúpido; y dos, por ir por la calle con un poto. Sin embargo, se olvidó de tirarlo en el contenedor que había de camino a su casa.

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8 comentarios:

  1. Pues mira qué a gustito va a estar Clara en el poto!!! Lo dicho, a la chica de la maceta la veremos más a menudo... Besotes.

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    1. Jajjaja, se ha notado, verdad? Es que a Daniel lo que le hace falta es una florista!!

      Besos, guapa!

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  2. mmm... novedades en el caso Daniel!! interesante, interesante!. Besotes.

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  3. Tomaaaaaa!!!!! Yo voto por florista hippie!
    O eso o rastafari

    Ahí lo dejo!! ;)

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    1. Mmmm, no sé no sé, ¿rastafari? Creo que no... mmm... ya veremos...

      Jjajaja, besos!

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  4. Pobre Poto, es la víctima de la historia XD
    Tenemos uno en casa al que le llamo Potorro así cuando me preguntan qué hago contesto: Acariciando mi Potorro XD
    y la gente se queda ojiplática muajajjajaja!

    besos!

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