jueves, 8 de mayo de 2014

Cambios: Post 11

Post 11

Clara, resuelta a enderezar su confusa vida de fantasma, se enroló en el bolsillo de la chaqueta de Daniel como si esta fuera un barco con un destino largo e incierto y ella, un polizón. Se decidió que no dejaría a su anfitrión ni a sol ni a sombra. Y así lo hizo.

Desde la abertura de ese bolsillo, pudo observar que las rutinas de Daniel estaban bastante marcadas: después del café en casa y el zumo en el bar de la esquina, se iba directamente a la comisaría y salía solo si era necesario y su trabajo se lo indicaba, lo cual era bastante a menudo. Lo veía vagar de un lado a otro sin mucho humor, sin mucha conversación con la gente que tenía alrededor y con un semblante en el que la risa, la sonrisa o cualquier tipo de gesto amable parecían haber sido desterrados de modo fulminante. Clara también pudo observar que en la mesa de su trabajo, en mitad de un espacio rodeado de más mesas y más policías, unos más simpáticos que otros, reinaba un orden que contrastaba con el caos que dominaba su casa. Allí todo era pulcritud: carpetas de casos bien apiladas en una bandeja de rejilla, tres lápices en un lapicero, un ordenador en el que no había ni una mota de polvo… Una bipolaridad difícil de asimilar y de explicar. ¿Cuál era el verdadero Daniel? ¿El obseso por el orden y la limpieza o el abandonado a la dejadez? Tendría que descubrirlo.

Todavía no sabía cómo iba a poder ella salvar el alma atormentada de aquel policía, pero día a día iba descubriendo, aparte de nuevas cosas sobre su protegido, cosas sobre su nueva situación, que ya no era tan nueva. Había ganado en fortaleza, esa levedad con que se movía por todos sitios al principio había desaparecido. Ahora era capaz de mantenerse en equilibrio y sin pensar mucho en ello en cualquier lugar. Bien es verdad que cualquier intento de salir del bolsillo de la chaqueta de Daniel era respondido con un contundente golpe hacia atrás que se lo prohibía, pero eso no hacía si no confirmarle su objetivo, aún por concretar. También había aprendido a mover cosas, o al menos a hacer físicas sus manos. Coger la lágrima aquel día había sido un comienzo, ahora, si se lo proponía, era capaz de mover monedas, tarjetas, botones, pequeños objetos que esperaba que fueran en aumento con el paso de los días. Clara tenía todo el tiempo del mundo para progresar.

Y mientras eso ocurría, absorbía todo lo posible de la vida de Daniel: gustos, costumbres, familia, amigos, lecturas. En su habitación había descubierto una gran biblioteca, bueno, no como tal, sino en forma de montañas de libros que no caían gracias a estar apoyadas sobre la pared. Daba la sensación de que esos libros habían habitado una estantería en tiempos mejores y que ahora estaban allí, castigados tras una ruptura. De Mara, probablemente. Por fin conoció a su madre una noche que la mujer se cansó de no ver respondidas sus llamadas y los sorprendió a ambos sentados en el sofá viendo una de esas películas antiguas que tanto le gustaban a Daniel y que ella había empezado a cogerles gusto. Y también había tenido oportunidad de coincidir con un amigo, pensaba que el único que podía llamarse así en la vida de Daniel, una tarde que quedó excepcionalmente para tomar un café en una cafetería del centro. Este chico era alto, guapo y educado. Hablaron sosegadamente y se despidieron con la promesa de una próxima quedada que había quedado en eso, en promesa porque no se habían vuelto a ver en más del mes y medio que había pasado desde entonces.

Descubre "Cambios" desde el principio pinchando aquí.

8 comentarios:

  1. Cada vez me gusta más esta historia,que lo sepas.
    Un beso.

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  2. Tengo que sacar tiempo para leerlo desde el principio porque no me he enterado de mucho. Jajaja. Besotes!!!

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  3. Lo veo venir!! Clara resucita y Daniel se queda con ella a que si?' ese interes por él, por su cosas, esa conexión... jeje. Esta historia engancha y va por el buen camino!! ;)
    Bss.

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    1. Mmmm... Bueno, te desvelo que no van por ahí los tiros, aunque todavía no lo tengo escrito, pero eso de volver a la vida desde la tumba, qué yuyu, ¿no? jajajaja

      Besos, guapa!

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  4. venga en serio, yo te pago kilos y kilos de sugus, y una semana entera con mini M para que haya Clara más a menudo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
    joder, maña.. jajajjajajja

    me encantaaaaaaaaa!!!!!!!

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    1. Con lectores como tú, yo ya me siento realizada, satisfecha y feliz. Muchas gracias, Sugus, eres un sol y que sepas que tienes parte de culpa de que me sienta tan bien publicando mis relatos.

      Besos!

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