jueves, 1 de mayo de 2014

Cambios: Post 10

Post 10

Pues yo nunca había pasado por un trago tan amargo como ese. Mi sexto sentido de fantasma, condición que había empezado a asimilar bastante bien tras una semana, me decía que el sufrimiento tuvo que ser tan grande que destruyó la vida de mucha gente, no solo de las personas que iban en ese coche. Y que sus consecuencias aún se dejaban notar. ¿Cuándo había pasado? No lo sabía, pero la sensación era tan fuerte que el accidente de coche podría haber ocurrido ayer mismo. Tampoco había que ser muy lista para saber que Mara era la chica que iba de copiloto.

Daniel volvió al sofá y yo me senté a su lado. Tenía mi expediente a su lado con una etiqueta que decía: “Accidente de gas”. Parece que mi caso ya estaba cerrado, así de sencillo, un escape de gas había truncado mi vida y con una pegatina se terminaba mi existencia. Pero mi papel en la existencia de la gente no, más en concreto, mi papel en la existencia de Daniel no había terminado. Observándolo, pensaba: si no puedo salir de casa con mi madre, pero sí con Daniel, es que es con él con quien debo estar; si una vez en su casa, no soy capaz de salir de aquí, a no ser que me meta en el bolsillo de su chaqueta, es que es con Daniel con quien debo estar; si he visto su sufrimiento, pero no pude ver el sufrimiento de mi madre o de mi padre o incluso de mi hermano, es que es con Daniel con quien debo estar. Y es a Daniel a quien debo ayudar.

¿Pero cómo? Bueno, nadie dijo que iba a ser fácil esto de ser fantasma, tendría que inventarme la forma, descubrir el modo en que yo pudiera actuar para sacar a Daniel del pozo en que había caído. Sacarlo de ese pozo que hacía que se separara de su familia, de Mara y de una vida con sentido. Porque allí sentada, cruzada de piernas, con mi mano tan cerca de su mejilla que podría tocarlo y consolarlo, pude coger una lágrima que caía inagotable y continua y, solo con el dedo, supe que sabía amarga, salada y amarga. Y los fantasmas, señores, los fantasmas también podemos llorar.

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11 comentarios:

  1. Uauuuu!!! (Te das cuenta de que casi siempre te empiezo a comentar con un uaaaau!!??)

    Y es que siempre me dejas flipando!!
    Estoy segura de que descubriremos un daniel que va a dar muuuucho juego!!

    Cada dia te superas nenuskis!!!! Y MAÑANA!!!!!! MINI M!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
    :))))

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    1. Jajjaa, gracias, guapísima! Siempre tienes un supercomentario para mí y no sabes la ilusión que me hace.

      Sí, mañana Mini M., y malusconcete que sigue, de eso va el post. Ay!

      Besos!

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  2. uueeeeee yo soy de los que escriben ueee cuando algo mola mil!!!!

    Voy lento leyendo pero voy ;D

    Muaks!

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    1. Ooooh, gracias, me ilusiona ser merecedora de un uueeeee, jajajaja... Tú lee a tu ritmo y cuando puedas.

      Un beso!

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    2. Por cierto, ya está preparado lo del lunes, jejejeje MUAJAJAJAJAJ

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  3. Madre mía, se me acumula el trabajo de lectura, María :) Pues nada, seguiremos capítulo tras capítulo. No se me había ocurrido que los fantasmas también pueden llorar, pero... ¿por qué no?

    Un abrazo

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    1. Gracias, Mari Carmen, me encanta verte por aquí. Y ¿Verdad? ¿Por qué no van a poder llorar? ;)

      Besos!

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  4. Los fantasmas suelen ser inspiración y el tuyo ha hecho muy bien su trabajo.
    Me encantó cómo lo escribiste.
    Un saludo

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    1. Muchas gracias! Pues todavía le queda mucho por hacer. :)

      Besos!

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  5. Lo leí ayer desde el móvil y la verdad es que le sacas unos matices a la historia que la enriquecen mucho. A ver qué nos depara. Biquiños!

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