jueves, 27 de marzo de 2014

Cambios: Post 6

Post 6.

Hasta ese momento había vagado por casa, del dormitorio a la sala y vuelta (no había más habitaciones en ese apartamento que bien podría parecer un cuchitril), sin pensar siquiera que alguien pudiera oírme. Pero cuando el inspector Arance, moría por saber su nombre, refirió ese “estropeado” a mí se me cayeron los palos del sombrajo.

El episodio de la cortina me dio aún más seguridad de que yo tenía más poder del que creía y decidí coger el toro por los cuernos. ¿Cómo era eso de que yo no iba a poder salir de ese sitio que me había traído tan mala suerte? Seguí al inspector que ahora se encontraba solo curioseando por mis cosas a cada paso que daba e intenté llamar su atención de mil maneras diferentes, entre ellas, posarme delante de él y mirarlo fijamente, tan fijamente que descubrí que a los fantasmas también nos puede doler la cabeza si hacemos el tonto. Además puedo afirmar que la sensación de que te atraviesen no es nada agradable, muy al contrario, es como si todo tú – todo yo – se expandiera, se separara y se volviera a juntar una vez eres atravesado. Lo hice un par de veces y a la tercera me aparté antes de que me traspasara de nuevo. Pero estaba convencida: el inspector Arance me había escuchado, aunque no de la forma habitual, no con los oídos. ¿Cómo si no había reproducido lo mismo que yo le había dicho segundos antes?

Yo he visto “Ghost”, cómo no, y aunque no la hubiese visto, sé que hay gente que tiene ese poder, esa capacidad de comunicarse con ese otro mundo, ese otro mundo en el que ahora me encuentro yo. Ni he sido espiritual ni he ido con lazos de colores en la cabeza, tampoco he sido de las personas que tienen experiencias extremas, pero creía en esa existencia paralela por el simple hecho de que me resultaba inconcebible que la vida se acabara y ya está. Ahora lo estaba comprobando en mis propias carnes (una forma de hablar más, claro) y tenía que encontrarle sentido a lo que había pasado porque esa existencia paralela no se podía limitar a dejarme pulular por la que fue mi casa en los últimos tiempos, si acaso, me debería dejar recalar en el que fue mi hogar durante más años, la casa de mis padres, el lugar al que seguía considerando eso, hogar. Sin embargo, no me habían dejado volver allí en el bolso de mi madre, hecho de una crueldad infinita para alguien confuso y triste que busca arreglar un desaguisado de tal magnitud.

Pues algo tenía que pasar, algún propósito tenía que tener mi presencia espiritual por estos lares porque si no, no le veía la razón de mi existencia (fantasmal, claro). Igual que hice con el bolso de mi madre, hice con el bolsillo de la chaqueta del inspector Arance: me metí de cabeza como si no hubiera un mañana y empujé con todas mis fuerzas hacia dentro preparándome para vencer el tornado que creía me absorbería en cuanto él cruzase la puerta de casa.

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8 comentarios:

  1. Pero no fue así, ¿eh, eh, eh? A ver qué pasa, a ver... Ya me tarda la próxima semana!!! Biquiños!

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    1. Tengo a groso modo lo que va a pasar, pero me faltan los detalles, mmmm... ya veremos, ya veremos, jejejej

      Besos!

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  2. Los asuntos pendientes... que se ha dejado en el tintero nuestra fantasma... Por cierto como es se mete en un bolsillo se hace pequeña o se dobla como un pañuelo... #mepicalacuriosidad jeje. Besotes

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    1. Tendré que pensar si desvelo ese secreto porque ni yo misma lo sé! jajajaja

      Besos!

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  3. ¡Me encanta!
    Esperando ansiosa la siguiente entrega.
    Besicos.

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    1. Oh, muchas gracias! Y bienvenida por estos lares!

      Besos!

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  4. pero tiiiiiiaaaaaa!!! ya vale de dejar con tanta intriga pordior!! donde se pueden descargar los futuros capitulos a ver!!!! joer maña... como me mola la fantasmilla esta.. que maja! ya le he cogido cariño..

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    1. Jejejej, Sugus, con quién te crees que estás hablando? Tengo que fidelizar a la audiencia, jajajaja

      Besos, guapetona!

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