lunes, 3 de febrero de 2014

Relato sin foto: Cambios III

Si has entrado aquí por primera vez, debes saber que este relato es la tercera parte de una serie de relatos de los que el primero se publica el lunes 20 de enero (para leerlo, pincha aquí); y el segundo se publica el 27 de enero (para leerlo, pincha aquí).

Meterse en el bolso de su madre fue la mejor de las ideas que pudo haber tenido. Allí dentro encajó perfectamente, se sentía como en casa: olía a su madre, todas las cosas que tenía alrededor desprendían una familiaridad difícil de obtener en cualquier otro lugar y tenía a mano el eterno "Cuaderno de todas las cosas". 

Ese cuaderno había acompañado a su madre desde que Clara tenía uso de razón. Bueno, no fue siempre el mismo porque sus páginas llegado un punto se agotaban, pero siempre eran iguales. No sabía dónde los conseguía y quería continuar sin saberlo porque hay cosas que mejor no conocer para hacer que se mantenga la magia. En ese bloc de notas su madre apuntaba desde una comparativa de precios de productos en diferentes supermercados hasta una frase hecha que había escuchado en la sala de espera del médico; títulos de libros que nunca leería, nombres de contactos (hijas de amigas de amigas que podían echarle, quizá, una mano en esto del trabajo); números de teléfono de peluquerías o ideas geniales de negocios inviables. Así era ella.

Allí dentro se dio cuenta de que lo mucho que se parecía a su madre. Todo lo que veía era un fiel reflejo de lo que ella misma llevaba en su bolso: las tiritas sueltas y pegadas por el forro, el regaliz empezado, la gamuza para las gafas fuera de su funda... Hay que ver lo que eran los genes. Hacía poco había escuchado a su madre en su propia voz al reprender a uno de sus sobrinos. Se sintió tan extraña que no volvió a dirigirle la palabra al crío en toda la tarde. Tal vez no estuviera tan mal eso de parecerse a su madre después de todo.

En esas estaba, reflexionando de todo un poco, haciéndose la intensa e intentando echar de menos el mundo terrenal porque eso es lo que se supone que debía hacer, cuando el bamboleo cesó de repente y sintió un fuerte tirón que la empujó hacia fuera.  ¿Sería eso la muerte? ¿Por qué se había retrasado? ¿También había fallos de horarios a este otro lado? Nada se escapaba a las negligencias, qué barbaridad. 

5 comentarios:

  1. Cuánta razón! muchas veces queremos no parecernos a nuestras madres y luego nos sorprendemos usando los mismos gestos y las mismas palabras...
    ¿¿Pero como lo dejas así mujer?? que íntriga! ¿la habrá absorbido una aspiradora? xDD

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    1. ¡Madre mía! ¿Me dejas coger la idea de la aspiradora? Es genial!

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    2. jajaja coge lo que quieras! eso sí, no se que pintaría la pobre madre pasando la aspiradora al bolso xDD

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    3. con superM todo es intriga!!!!

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  2. jajjajajajajja... me encanta!!!!!!! viva los fantasmitas!! o no!! jajjajaj.. te lo estás currando y yo me lo paso pipa con Clara.. pero mini M, mejor...
    está genial superM!! me encanta como lo estás llevando..
    por cierto, mira ésto a ver si te interesa, creo que es una idea muy chula, me he lanzado hasta yo a participar..: http://dessjuest.wordpress.com/2014/02/01/se-te-busca-que-lo-sepas/

    ya me dirás si te mola.. y venga con la Clara a tope!!!!
    un besico!!

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