lunes, 27 de enero de 2014

Relato sin Foto: Cambios II

Si has entrado aquí por primera vez, debes saber que este relato es la segunda parte del publicado el lunes pasado. Para leerlo, pincha aquí.

"¡Clara, Clara!". Dios, mi hermano entrando junto con los bomberos. "Alguien la ha matado, ¡mirad qué postura!". Siempre tan tremendista. Menos mal que le obligan a marcharse inmediatamente.

No hacen más que hablar del gas y de que afortunadamente no ha pasado una tragedia mayor. ¿No hay tragedia mayor que morirse? Sé que se refieren a una explosión que se hubiera llevado por delante a un montón de vecinos que ni conozco ni han querido conocerme, pero ¿qué hay de mí? Estoy tan confundida, ¿qué se supone que tengo que hacer ahora?

¿Y la luz? ¿Y el camino? ¿Y el túnel? Por Dios, ¿dónde está mi túnel? No lo entiendo. Me han echado una sábana por encima y no sé qué se supone que debo hacer ahora. Estoy sentada en la butaca observando: gente que viene y va; esos vecinos que han estado a punto de morir conmigo agolpándose en la puerta del piso, puedo oír sus voces; mis padres que lloran en el salón, no los han dejado entrar; mi tía diciendo que nunca debí independizarme tan pronto, tengo 32 años, no sé para cuándo quería que lo dejara; y mi hermano se afana en hablar por teléfono lo suficientemente alto como para que lo escuche el edificio entero. Todos esperan al juez para que levante mi cadáver y por lo visto ha sido una noche movidita, así que no se le espera temprano. Eso me da algo de tiempo para intentar solucionar este marrón.

Aunque me dé vergüenza admitirlo, he intentado eso de colocarme sobre mí misma en la misma postura. No ha pasado nada, no es que esperara revivir, pero quizá sí desaparecer o ascender o descender... O cualquier cosa que no fuera estar entre los vivos y que nadie sea capaz de verme porque soy, soy... soy ¿un espíritu? He rezado, he hablado con Dios, con el Dios que conozco, con el que he crecido y al que hace tiempo no presto atención, intentando ablandarle un poco el corazón con mi desesperada situación, pero nada. He salido de la habitación y abrazado virtualmente a mi madre, está desconsolada, ¿por qué no se la llevan ya? Mi padre intenta levantarla y ella se deja hacer, entonces, cuando abre su bolso para coger un pañuelito de papel, salto dentro de él y me voy con ella a tomar esa tila que sé que no le hará nada.


8 comentarios:

  1. Suguspiña, esta segunda parte va por ti. ;)

    ResponderEliminar
  2. jajjajajjajajaj... madre mía!! me ha encantado!!!! jodo que imaginación, y como consigues engancharme!!!!!! adoro tus Lunes y Viernes... pero eso de relato corto.. que pasará con la tila!! yo te animo a seguir escribiendo!!!! está muy chulo super M!!!!!!!

    ResponderEliminar
  3. mmmmm... se ha grabado mi comentario???.. por si acaso decía que está genial, la imaginación que tienes y como lo plasmas!! me encanta!!!! que pasará cuando se tome la tila?? maja, que es que cuentas las cosas tan amenas!! chica, ni relatos cortos ni leches, si los vampiros les queda poco.. creo que este fantasmita cubre el papel perfectamente!!
    muy bien super M!!!!!!!!!!!!

    ResponderEliminar
  4. ah, y espero que no te importe, pero te he enlazado en sugus... qué menos!

    ResponderEliminar
  5. Leído!! me ha gustado mucho, y aunque está muerta y tal lo cuentas de una manera graciosa, mola ^^
    No se si tiene continuación, pero vamos yo te animaría a que siguieses escribiendo, que me he quedado con ganas de ver como continua ;p
    Saludos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo también espero seguirlo! La verdad que me lo he pasado bien escribiéndolo, así que a ver qué más le puede pasar a nuestro espíritu. ;)

      Eliminar
  6. ES TU PEN DO!!!
    Oye me has recordado a lo que yo empecé a escribir hace tiempo.
    En serio, es fantástico!

    besotes!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias! A ver si lo voy continuando, me habéis animado un montón con vuestros comentarios!

      Eliminar

Dime algo si quieres...