martes, 21 de enero de 2014

Ictus

Según la Wikipedia, un ictus es sinónimo de accidente cerebrovascular e infarto cerebral. Me quedo con accidente cerebrovascular, ese suceso eventual que altera el orden regular de las cosas (cogido de la RAE) en un entorno tan delicado y fuerte como es el cerebro. Pero ictus es una palabra que está de moda ahora y, sin embargo, todo lo que engloba un ictus no, no está de moda, está entre nosotros desde siempre.

Me ha gustado especialmente parte de la definición que se da de él en la web de El Observatorio del Ictus: el ictus es el equivalente a un infarto de corazón, pero en el cerebro. Todos estamos tan familiarizados con los infartos de corazón que este paralelismo entre ambos es bastante esclarecedor.

Pero no voy a hacer un post sobre definiciones del ictus, qué hacer en caso de sufrir alguno, etc. Creo que para eso hay docenas de webs especializadas que te dan detalles con más conocimiento que yo. Y aunque al principio era reacia a escribir sobre esto, puede que no esté mal hacerlo ya que puede llegar a gente y que le ayude a ver las cosas de otro modo porque: mi madre sufrió un ictus hace un mes y ahora estamos saliendo de ello.

Ha parecido como la presentación de un nuevo participante de una reunión de Alcohólicos Anónimos (no es que haya estado en ninguna, pero las películas son muy  malas). Es así: a tu madre le pasa "algo", en la puerta de Observación te dicen que es un "accidente cerebrovascular", tú te preguntas si no se estarán equivocando de paciente porque eso no le puede estar pasando a tu madre; luego te hablan de tratamientos, de uno que puede hacerle sangrar incluso por la encía y firmas el papel de consentimiento porque qué otra cosa puedes hacer. Tu padre y tú os miráis y él te dice una y otra vez cómo pasó todo intentando con ello controlar la situación. Y luego, después de verla, después de comprobar que el lado izquierdo lo tiene fuera de juego, pero que habla con todo el sentido del mundo, comienzas a despejar las dudas de la incertidumbre que te ha tenido como en otro mundo las horas anteriores. Más tarde, algo más tarde, surge la palabra ictus y tu cabeza encaja piezas que ni sabías que estaban desencajadas porque esa palabra la has escuchado mucho últimamente en la tele, en las noticias, sobre Silvia Abascal... Pero todo no ha hecho más que empezar.

Más bien empezó cuando mi madre tuvo la fortaleza suficiente para soportar de forma estoica el envite de un accidente cerebrovascular de semejantes características. Ahí empezó para ella, la verdadera protagonista de esta historia y de la que me siento profundamente orgullosa por la entereza con la que está llevando todo el proceso y el ánimo y tesón que prodiga a diestro y siniestro. Para nosotros, su familia, empezó en casa. Porque la semana que estás en el hospital, te encuentras como en una nube, protegida por los protocolos del centro, con la ayuda y comprensión de enfermeras y celadores (mi agradecimiento más sincero para el equipo de la Unidad de Ictus del hospital Virgen del Rocío de Sevilla). En casa, esa tarde que llegamos tras el alta, la situación desbordó nuestras fronteras y durante unas horas nos sentimos algo perdidos. Hasta que la mente te suelta un latigazo de realidad y echas a andar, aprendiendo cada cosa que haces para atender a tu ser querido, equivocándote con ella y alegrándoos ambas con cada progreso pequeñito que logra (y que sientes como tuyo).

La actitud de mi madre frente a toda esta situación, frente a su pérdida de autonomía, nos ha ayudado a todos a seguir también adelante. Tiene sus momentos, entonces estamos para decirle que siga, que esto es una carrera de fondo, que va a lograrlo y que la rehabilitación es imprescindible por muy cansada que se encuentre. Pero esos son los menos, lo aseguro. Paciencia, comprensión y rutina. Paciencia porque todos tendemos a perder los nervios fácilmente, o no tan fácilmente, por pequeñas cosas, habiendo soportado algunas más grande. Comprensión, para ponerte en su lugar cada vez que algo pueda hacerte perder la paciencia. Y rutina, porque solo así logras sobrellevar con paciencia y comprensión la situación.  

12 comentarios:

  1. Paciencia, comprensión y rutina. Y mil besos para la familia. Te quiero. Anuchi.

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    1. Ay, Ana, muchas gracias! Oye, que te llamo para desayunar la semana que viene, ya ves, la vida sigue su curso y todo se encarrila, aunque haya momentos en los que parezca que no va a pasar nunca. Un beso grande.

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  2. Guau! Lo primero ole y ole porque pasando por eso y como mantuviste el blog, me alegro de que siguieras con fuerzas para escribir y dwsconectar un poquillo.
    De ictus sé más bien poco, pero veo que te has informado, y confío en que sabrás documentarte... así que por la parte que me toca decirte que sí que tienes toda la razón, con rutina se llega a asentar todo mejor; por lo menos en otras enfermedades que controlo más;
    Así que mi mas sincero apoyo para que entre todos podais conseguir muchos logros, que estoy segura que vais a poder, oye y si necesitas escribir pero no te apetece en el blog: onesugus@gmail.con


    Un besico muuuuy fuerte gran escritora!!!

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    1. No sabes cómo me ayudó el tener este blog, más que nada el tener el proyecto, para no centrar todos mis pensamientos en lo mismo, me hubiese vuelto loca. Era como una válvula de escape. Sí abandoné, y aún lo tengo abandonado, el bloguear. No me da lugar, creo que en Bloglovin tendré como miles de post sin leer, jajajaj, no lo abro por miedo a que me explote en la cara, como cuando abres un armario que está lleno a reventar.

      He descubierto que la rutina es buena para la vida diaria, para criar al chico por ejemplo, y también para sobrellevar todo tipo de situaciones de este tipo, te da un marco de seguridad y eso es imprescindible.

      Y muuuuchas gracias, porque la verdad que ya te siento como una gran amiga 2.0. Me apunto el mail, por supuesto.

      Un beso enoooorme!

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  3. Tiene que ser muy duro, María, para todos vosotros, pero seguro que todo va a salir estupendamente, ya lo verás. No hay nada como estar unidos para que las cosas vayan adelante.

    Mucha entereza, paciencia, y pensar que las cosas irán mejorando, poco a poco.

    Un abrazo, guapa.

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    1. Muchas gracias, Mari Carmen. En ello estamos y estamos todos muy esperanzados porque los progresos se ven día a día.

      Besos!

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  4. Nena... me limpio las lágrimas antes de que salgan porque estoy trabajando, si no estaba llorando a moco tendido en mi sofá.
    Dos cosas: una, todo el apoyo y los ánimos para tu madre y tu familia, hay que seguir luchando siempre. Y dos, eres genial, una buena hija, buena madre y muy buena amiga. Ya sabes que puedes contar conmigo, verdad?
    Te quiero!

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    1. Ay, guapa, que me vas a hacer llorar a mí también! Sé que estás ahí y que sepas que quedar contigo es de las cosas que más me gustan, aunque a veces casi ni podamos hablar porque estemos más gritando a los peques que prestándonos atención, jajajaja

      Un beso y un te quiero grande para ti también!

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  5. Nena... me limpio las lágrimas antes de que salgan porque estoy trabajando, si no estaba llorando a moco tendido en mi sofá.
    Dos cosas: una, todo el apoyo y los ánimos para tu madre y tu familia, hay que seguir luchando siempre. Y dos, eres genial, una buena hija, buena madre y muy buena amiga. Ya sabes que puedes contar conmigo, verdad?
    Te quiero!

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  6. No se debería pasar nunca por cosas como estas, pero por lo que dices tu mamí parece una persona fuerte y tú estás ahi con ella y eso le va a ayudar mucho. Mucho ánimo para tí y para tu familia, estoy convencida pero que juntos podreís con ello!! y más pronto de lo que crees lo habeís superado. Un abrazo enorme. Soraya

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