viernes, 10 de enero de 2014

Es viernes, mamá: El Picasso



Si no lo hubiera visto montar al señor Potato bien un millón de veces, pensaría que el chico tiene una percepción algo extraña de la realidad y podría llegar a preocuparme. Sin embargo, como lo ha hecho, no me preocupo y me río con su forma de crear. Porque Picasso alguna vez también fue niño y seguro que desmontó algún muñeco para después rehacerlo a su manera.

Luego, cuando terminó, dejó al pobre señor Potato ahí abandonado, mirando a ras de suelo, oliendo las nubes y saludando desde arriba. Es genial ver cómo cambia el chico y su forma de entretenerse día a día. Es genial y cansado, sorprendente y agotador. Pero la maternidad es así, tan demoledoramente sensacional como terriblemente trabajosa. 

4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Me gusta que te guste, Anónimo! Ver al chico hacer y rehacer es toda una caja de sorpresas!

      Chao!!

      Eliminar
  2. Genial. Besos. Anuchi

    ResponderEliminar
  3. Jijiji.... ese potato también lo sé construir yo!!! Eso no vale... o pones foto de que sabe hacerlo de verdad o no me lo creo!!! Jajjja... te he dicho ya que odio el potato???

    Lo rápido que crecen-cambian es una barbaridad... me da pena a mí... y no he parido ninguno.... aunque es verdad que da muuuucha mas alegría que pena ..

    ResponderEliminar

Dime algo si quieres...