viernes, 26 de diciembre de 2014

Es viernes, mamá: Papá Noel

Ellos, con su inocencia, le devuelven el sentido a la Navidad. Y observar su cara cuando cree que todos estos regalos los trajo un abuelo gordo con barba blanca es maravilloso.

Modo ñoño ON. ;)

viernes, 19 de diciembre de 2014

Es viernes, mamá: Un paseo por Ikea

Largas tardes de invierno, lluviosas y frías, al calor del Ikea, una muy buena opción si te armas de paciencia, claro. ;)

Por cierto, aprovecho para comentar que la semana que viene habrá algunos cambios por aquello de laa fiestas :)

viernes, 5 de diciembre de 2014

Es viernes, mamá: Pintando

Poco duró el arrebato, pero el chico cumplió y ayudó a pintar el salón.
Sugus, sigues necesitando ayuda para pintar tu piso? ;)


lunes, 17 de noviembre de 2014

Cambios II - Comienza la Segunda temporada: Post 31

Cambios II

Post 31

Llevaba un par de meses en aquella biblioteca y ahora ya había encontrado la manera de ser feliz. Al principio, todo habían sido dudas e inseguridades. Todo había sido vagar por un lugar que le resultaba familiar por las ocasiones en que lo había visitado en su vida física, pero ajeno totalmente en su nueva vida fantasmal. Ni siquiera el hecho de que fuera una biblioteca, el mejor sitio en el que perderse una larga tarde de domingo lluvioso, había sido suficiente para aplacar la ansiedad que le entró en los primeros momentos de estancia de su nuevo hogar. La primera noche fue realmente traumática, era la primera vez en su nueva existencia que se quedaba completamente sola y tampoco terminaba de comprender del todo su situación. ¿Qué hacía allí? ¿Y Daniel? ¿Significaba aquello que su papel en la vida de Daniel, Amelia y Celia había acabado? Huérfana, así es como se sentía, huérfana por segunda vez en muy poco tiempo.

Pero ahora, ahora todo era pan comido. Se había adaptado a las rutinas de las bibliotecarias. Había dos, Lucía y Encarna. Lucía era una mujer mayor y entrañable, con unas ganas infinitas de vivir que transmitía mucha energía positiva. Y ya sabemos que los fantasmas son muy sensibles a eso de la transmisiones de energía, si no hubiera sido por ella, Clara se hubiera marchitado como una flor sin regar. Encarna, sin embargo, no era lo que se dice una bibliotecaria al uso. Acababa de comenzar a trabajar en aquella biblioteca casi al mismo tiempo en que Clara aterrizó  en ella, sin embargo, no podían haber caído de forma más diferente. Con treinta y pocos, Encarna siempre estaba malhumorada, parecía incómoda en todo momento, trataba mal a todo el mundo, incluso había podido percibir cierta satisfacción en respuesta a la indignación de la gente.

Esos dos meses le habían enseñado a disfrutar de los turnos de Lucía y mantenerse lejos de Encarna cuando era ella la que mandaba en aquel lugar. Acompañaba a Lucía en sus quehaceres diarios e incluso la ayudaba a alguna tarea de búsqueda o le paraba los pies a algún usuario airado. Se quedaba en lo más hondo de los libros cuando el turno era el de Encarna, evitando cualquier contacto con toda la negatividad que aquella mujer desprendía y que parecía impregnar cada palmo del suelo que pisaba. En sentido literal.

Esta es la segunda temporada de Cambios.


Descubre la primera temporada de "Cambios" pinchando aquí.




viernes, 14 de noviembre de 2014

viernes, 7 de noviembre de 2014

Es viernes, mamá: Funambulista


Cuando el señor M. me mandó esta foto del chico por WhatsApp, solo pude pensar en ese funambulista que hace unos días cruzaba los cielos de Chicago.

Propongo poner redes bajo los juguetes de los parques. Modo madre aprensiva ON. :)

PD: De hecho, se coló entre los huecos 😳😝

viernes, 31 de octubre de 2014

viernes, 24 de octubre de 2014

Es viernes, mamá: La galería de arte

La galería de arte
Desde que el chico descubrió la cinta adhesiva (el "fixo" de toda la vida), ahí anda, cubriendo las paredes con su arte. Ya han pasado por la puerta de entrada a casa (en la parte de dentro, claro), y ahora vamos por el salón. A ver adónde lleva su colección la próxima vez. ;)

lunes, 20 de octubre de 2014

Cambios: Post 30

Post 30.

Estaba harta de tanta caja y tanto trasiego. Era la tercera mudanza que aguantaba. Por fin el piso de Daniel estaba listo y nos íbamos a la mañana siguiente. Amelia se había convertido en una tranquilizadora presencia usual y, por suerte, la madre de Daniel también. Ella estaba exultante, Amelia estaba exultante, Daniel estaba… exultante y yo, yo estaba intentando buscar mi nuevo objetivo. ¿Mirar la felicidad desde fuera? ¿Ser la espectadora privilegiada de una película de amor ideal? En fin…

Me metí en la caja de los libros como no podía ser de otra forma, por lo menos podría viajar por páginas y páginas de textos emocionantes – conocía los libros que tenía Daniel y en general todos me gustaban porque me los había leído o porque los tenía en mi lista de pendientes, ahora eternos – mientras viajaba en realidad en el maletero del coche de Amelia. Había descubierto que sí que podía ir de un sitio a otro en cosas de Daniel, no tenía que ser necesariamente con él en alguno de sus bolsillos o en las ranuras de sus zapatos – sí, lo había tenido que hacer en alguna ocasión y no había sido ni muy elegante ni muy agradable, pero el deber es el deber -. Caí a plomo en aquel maletero asfixiante, aunque no más que la caja cerrada con cinta americana que aún olía a suavizante, su anterior contenido. Me imbuí en las letras de “Los pilares de la Tierra”. Lo había leído de adolescente y aún conservaba el regusto de una lectura bien aprovechada. Al desenredar las frases, coma tras coma y punto tras punto, podía recordar cómo en mi primera lectura le robé horas al sueño para avanzar terreno sabiendo positivamente que jamás podría acabarlo esa misma noche. También me vino como una bofetada la sensación que me embargó cuando cerré el libro por última vez: ¿de verdad podría sobrevivir sin aquellos personajes que se habían convertido casi como en personas de mi familia? Qué tiempos.

Y así estaba, perdida en tinta negra sobre blanco y en recuerdos de adolescente cuando me despertó de pronto otro golpe que me dejó la rabadilla mal parada. Ya podrían tener más cuidado Daniel, Amelia o Celia, mucho amor y mucha delicadeza, pero esa costumbre de tirar las cajas de aquella forma tan brusca estaba costándome unos cuantos dolores de cabeza, y hablo de forma literal. A continuación, el cartón de la caja se rasgó con impaciencia y agradecí la ráfaga de aire que me golpeó la cara con violencia. No agradecí tanto el haz de luz que me dejó ciega durante el próximo minuto y medio de mi vida. Cuando abrí los ojos y enfoqué con normalidad, unos ojos desconocidos estaban asomados a la caja revolviendo su contenido y cuando salí, aquello no era la casa de Daniel, aquello era… aquello era… ¡aquello era una biblioteca!



Descubre "Cambios" desde el principio pinchando aquí.



viernes, 17 de octubre de 2014

Es viernes, mamá: Cuéntame un cuento



Dice su padre que al niño le gustan tanto los libros porque yo he estado insistiendo y rodeándolo de ellos desde el principio, pero lo cierto es que los dos pasamos páginas con él. 😊😍

lunes, 13 de octubre de 2014

Cambios: Post 29

Post 29.

Clara deseaba estar viva más que otra cosa en el mundo, volver a sentir todo de un modo real. Porque ahora que era fantasma se había dado cuenta de algo: seguía sintiendo, sí, pero no podía hacer nada para compartir una alegría o para diluir una pena, no podía hacer nada para acurrucarse y dejarse consolar por alguien, se sentía más sola que nunca. Tal vez, cuando Daniel era otra alma solitaria, esto pasaba por alto, de puntillas, disfrutaba de esa presencia no presente en la que se había convertido. Ahora que Daniel por fin había dado el salto, Clara ya se sentía fuera de lugar, ¿qué tenía que hacer entonces? ¿Seguir sufriendo viendo como el hombre del que se podía haber enamorado perfectamente en su vida diaria rehacía su existencia con otra chica que, mal que le pesase, le caía perfectamente desde el primer día en que le compró un poto para hacer su regalo anónimo?

Hacía tiempo que se había dado cuenta de algo: Amelia y Daniel estaban predestinados mucho antes de que a ella le pasara ese mal llamado accidente con el gas. Mal llamado accidente porque ciertamente fue una dejadez en las funciones de casero de su primo, pero no iba a guardarle rencor, nadie piensa que una negligencia de ese tipo desemboque en unas consecuencias tan escandalosas. En fin, sabía que estaban predestinados, lo había ido descubriendo con el paso del tiempo, en el sinfín de horas que había tenido para reflexionar sobre el tema, sobre el porqué de su vagancia por el mundo de un modo tan absurdo. Ella sabía a ciencia cierta, esa ciencia cierta que solo te da el poder ver dentro de los pensamientos de las personas, que el siguiente poto que comprase, ese que quizá se había llevado finalmente Daniel a su casa, y que cuidaría y pondría bonito acabaría en manos de Daniel, su certero siguiente “receptor”. El poto haría su trabajo provocando que se encontrasen ambos y Daniel saldría de su coraza creada a golpe de malos recuerdos y falsas culpabilidades gracias a Amelia. De una forma u otra.

Y Clara. Clara hubiera seguido con su vida tan felizmente, imaginando romances incompletos intentando ver las estrellas desde su habitación colocada de una forma tan extraña en la cama porque esa era la única manera de poder observarlas desde la comodidad de su colchón.

Pero la situación era la siguiente: Clara seguía en el piso de Daniel, ese piso de paso que a Daniel le había proporcionado el seguro preparando de nuevo la mudanza al cuchitril original. Amelia se había convertido en una habitual en su día a día, primero con cafés y conversaciones agradables como lociones relajantes, más tarde como confidente y mucho más tarde como el bálsamo que solo un beso es capaz de proporcionar. Y así Clara no podía continuar.


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viernes, 10 de octubre de 2014

Es viernes, mamá: el paraguas


Aunque no llueva y el cielo esté azul,
a ver quién es el guapo que le dice al chico que no se lleve el paraguas😊

martes, 7 de octubre de 2014

Felicidades, Kassius



No hago esto porque sume puntos para el sorteo que dice Kassius que va a realizar - que también :) -, lo hago por algo más. Y es que solo un blogger sabe lo que es cumplir años con su blog. Cada día que ese rincón virtual sigue respirando significa muchas cosas: significa otro día en que tu vida real no se ha impuesto y te ha dejado continuar con tu blog; significa otro día de ilusión; significa otro día en que tu proyecto sigue en pie. Por eso sé que tres años, Kass, son muchos años, muchos meses, muchos días.

Un FELICIDADES enorme y un ADELANTE por que esos tres años se conviertan en muchos más. Deseando ver qué haces el día 12, aunque en cualquier caso me vale con que nos sigas regalando las historias de LadyColl y, por favor, la historias de tu barrio ;)

Por cierto, Kassius está aquí... KASSIUS 9.

lunes, 6 de octubre de 2014

Cambios: Post 28

Post 28.

- ¿Con leche? – Amelia estaba en una habitación pequeña y oscura al fondo de la tienda de donde ya salía un suave aroma a café y yo, yo ya me había recuperado del señor culazo que me había dado por los descuidos de Daniel con su chaqueta.
- ¡Sin leche y sin azúcar! – Grité yo.
- ¡Sin leche y sin azúcar, gracias! – Respondió Daniel, mientras dibujaba tonterías sin sentido con la tierra que cubría la gran mesa de madera a la que estaba sentado.
- Ya decía yo que debías ser de esos que se provocan úlceras gastrointestinales. – Amelia le tendía una taza humeante y ella se sentaba con otra junto a él. – Ahora cuéntame, ¿qué habías pintado?
- ¿Cómo? Nada, es decir, cosas que no… que no eran nada, no he sabido dibujar nunca.
- ¿Entonces?
- ¿Entonces qué?
- ¿Entonces por qué has estado dibujando? Quiero decir, si nunca has sabido dibujar, supongo que nunca te ha gustado. – Bebió un largo trago de su café, parecía no importarle lo caliente que estaba.
- Me relajaba. – Y Daniel bajó la guardia, lo noté en ese preciso instante.

Bajó la guardia y yo me repanchingué en una de las plantas que colgaban del techo a observar con atención el espectáculo. Fue como en una película romántica de esas que yo me quedaba a ver hasta tarde cuando estaba viva. Miento, fue mejor que una de esas pelis. Entre sonrisas y miradas cargadas de intención, comenzó entre los dos un baile de flirteo y sensibilidad difícil de superar en la ficción, porque no siempre la ficción es mejor que la realidad. Me sentí en un momento dado incluso como una intrusa, pero entonces me repetí que yo estaba allí por una buena razón y seguí mirando embelesada cómo Daniel dejaba caer completamente un muro que ni su madre ni su hermana ni nadie de su familia habían logrado destruir en muchísimo más tiempo. Con un leve siseo, volteé el cartelito de abierto hacia cerrado porque no quería que aquello terminase de forma abrupta por ninguna visita inesperada y sonreí melancólica. ¿Se puede sonreír melancólica? Oh, sí se puede, sin ninguna duda. Cómo deseaba estar viva.


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lunes, 29 de septiembre de 2014

Cambios: Post 27.

Post 27.

Como aquel día en que dejó caer a Daniel delante de la floristería de Amelia, Clara provocó un estropicio difícil de limpiar. Las esquirlas de cerámica se habían metido bajo la cama y pululaban por el suelo de la habitación a su antojo porque Daniel no se caracterizaba, precisamente, por su detallismo a la hora de limpiar. Clara pudo notar en ese mismo instante en que la maceta volaba hacia el suelo cómo los sentimientos se agolpaban dentro del cuerpo de su protegido: sorpresa, incredulidad, rabia… y alivio. Ese pequeño regusto a alivio que el fantasma más pesado del mundo pudo distinguir entre la marea de movimientos y aspavientos inútiles para salvar la situación le transmitió que había hecho lo correcto casi en el mismo instante de hacerlo. Daniel no tendría otra opción que volver a la floristería.

La floristería, un lugar mágico para Daniel por lo que aquello empezaba a significar en su vida. Había ido apenas un par de veces allí, una de ellas sin intención alguna, y ahora repetía la visita con la buena sensación de que le gustaba hacerlo. Nunca la vegetación, las flores y todo lo que rodeaba a ese mundo le había llamado la atención, pero ese sitio tenía un no sé qué que qué sé yo que lo invitaba a tranquilizarse y a soltar lastre, un lastre que le pesaba ya demasiado. Aunque cuando se colocó frente a la puerta del establecimiento no supo si era la tienda o Amelia la que le provocaba semejante serenidad. Amelia, en una mesa de madera inmensa colocada al fondo, manipulaba macetas y tierra, trasplantaba y podaba, y cuando levantó sus ojos a la entrada, le regaló una sonrisa tan amplia y sincera que a Daniel casi se le paró el corazón.

- ¡Daniel, qué sorpresa! No esperaba verte por aquí.
- Ya ves, se me ha roto la maceta. – Podía haber contestado de algún otro modo, pero eso ya sería pedir demasiado.
- Eso tiene fácil solución, ven. – Amelia, limpiándose las manos con un trapo, se volvió y desprendió aquella misma fragancia que Daniel pudo oler la noche de la cena en casa de su madre. No era una fragancia, era su olor y Daniel se estaba volviendo loco. La siguió hasta la trastienda. – Mira, aquí tienes más modelos, escoge el que quieras.
- Con uno igual me vale, me gustaba.
- ¿Lo pintaste?
- Pues sí, ¿te sorprende?
- No sabes cuánto. – Acompañando la frase de una carcajada diáfana.
- ¿Tanto se me nota?
- Sí, Daniel, demasiado. Creía que sería tu madre quien la pintaría.
- Bueno, ya no vivo con ella, eso era solo temporal.
- Qué lástima, me encantó su casa. Siéntate, ¿quieres un café?
- No, tengo prisa, tengo que…
- ¿No puedes pararte a tomar un café? Hasta los más ocupados paran diez minutos. Quiero que me cuentes qué habías dibujado.

Y Daniel se sentó, quitándose la chaqueta y dejándola caer al suelo, haciendo que Clara diera un culazo y le doliera (porque si los fantasmas se caen y se dan golpes, también les duele). Se lo tenía bien merecido por los empujoncitos que había estado dando en aquella relación.


Descubre "Cambios" desde el principio pinchando aquí.


lunes, 22 de septiembre de 2014

Revolución en el blog




My Stories Project se revoluciona y se adapta a los nuevos tiempos. Más que nada, se adapta a los nuevos tiempos que inicia una servidora, incapaz de seguir con el ritmo que marqué desde el principio por la nueva situación que vivo: comienzo a trabajar fuera de casa con unos turnos algo salvajes, un niño de tres años y pico al que atender y, si todo sigue bien, otro que atenderé dentro de unos seis meses aproximadamente. Es decir, a la falta de tiempo que ya tengo para dedicarme a My Stories Project se une que me encuentro en ese momento del embarazo en el que el sueño es un continuo en mi existencia y ando como zombi sin cabeza por la vida.

Por eso, y porque cerrar el blog nunca, NUNCA, entró entre mis planes, sí que me veo obligada a bajar el número de actualizaciones abandonando parte de los apartados que durante tanto tiempo he estado alimentando y que espero retomar en cuanto me vea con fuerzas; además de hacer unos cambios en el planning para optimizar los días de publicación que a continuación os explico:

- Los días de publicación oficiales serán lunes, miércoles y viernes..

   - LUNES: "Cambios". Clara la fantasma, Daniel, Amelia y Celia se mudan a principios de semana y dejan su posición tradicional de los jueves.

   - MIÉRCOLES: Carmen! sigue ocupando su día porque los Miércoles son Carmen! lo mires por donde lo mires y porque su historia no podía quedarse en suspenso. Grandes planes tengo para ella y todo su universo, pero no es hoy el día que debería hablar de ello, así que sigamos disfrutándola a mitad de semana.

   - VIERNES: Es viernes, mamá. Nunca me podré deshacer de esta sección porque el chico, aunque suene ñoño decirlo, forma parte de cada cosa que hago y cada cosa que inicio.

- Los Relatos con o sin Foto no desaparecen del todo. Siempre que me encuentre inspirada con una imagen o se me ocurra una historia pequeña y resultona aparecerá en jueves como publicación especial.

- Serieando, Cineando, recomendaciones literarias, hallazgos en la red, en el mundo que me rodea... Todo eso seguirá teniendo su sitio los martes, aunque claro, no con la periodicidad que ha tenido hasta ahora. No solo tengo menos tiempo para leer, para ver series o películas o descubrir cosas chulas, es que me encuentro medio dormida la mayor parte de mi tiempo ;)

- La autopublicación sigue adelante. Raquel, de Rachel's Puzzle Things, y que ya nos regaló una Carmen espectacular, está manos a la obra ilustrando la portada de este relato largo que se titula: "Seis meses, 182 días", una historia de amor diferente... y hasta ahí puedo leer :)
Cuando salga a la luz, me gustaría que ocupara los sábados.

Y creo que con esto, queda cerrada la revolución del blog. Espero que sigáis por aquí, que sigáis comentando, divirtiéndoos con Carmen!, planeando con Clara y sonriendo con el chico. Espero que me disculpéis por no contestar vuestros comentarios, una máxima que desde siempre he tenido y a la que ahora me es imposible llegar: que sepáis que los leo todos, los agradezco de corazón y no puedo vivir sin ellos.

:)

viernes, 19 de septiembre de 2014

Es viernes, mamá: Los colores de mamá



Esa caja de colores tiene muchos años, demasiados. No sé ni cómo la sigo conservando: nunca he dibujado bien y me regalaron ese maletín en mi comunión, así que no entiendo cómo ha ido a parar a la estantería del despacho. Cuestión de tiempo que el chico acabara pidiéndola, porque es muy golosa, claro. Con un cuidado que no hubiera tenido de no haber estado yo ahí para trasmitirle mi ceño fruncido ante cualquier brutería, cogió los colores uno a uno con una reverencia inaudita. Nunca habría imaginado que el chico acabaría jugando con algo mío, igual que acabó jugando con un barco de Playmobil del padre o un saxofón de su tía. Igual que la hija de mi amiga acabó grabando melodías en uno de esos pianos tan de los 80, ¿eh, Vane? :)

jueves, 18 de septiembre de 2014

Cambios: Post 26

Post 26.

Cada día me maravillaba con Daniel: llevaba un par de semanas dedicando veinte minutos cada noche a pintar el tiesto para el poto, que seguía resplandeciente en el alféizar de la ventana de aquella habitación que ya comenzaba a ser algo más familiar para todos. Incluso Sultán había encontrado un rincón en ella para descansar y evadirse del mundo cuando lo necesitaba. Siempre había sido un perro muy especial, demasiado especial; tanto que yo, que después de lo que me había pasado ya podía creer en cualquier cosa, había llegado a pensar que debía tratarse de alguna persona reencarnada en perro.

Cuando Daniel se colocaba delante de la maceta, se quedaba pensativo al menos durante diez minutos y ahí es cuando se volvía más transparente que nunca porque bajaba las defensas de un modo inaudito hasta entonces. Realmente pintar le había reportado una buena válvula de escape para sus demonios: aunque siempre, cada noche, invariablemente venían a su mente las imágenes de aquel accidente; las imágenes de lo que sucedió después; las imágenes de un funeral que me ha hecho llorar día tras día desde que lo veo tan real; las imágenes de una risa infantil que parece no haberse apagado nunca y de una mirada tierna y anciana en unos ojos que parecen no haberse cerrado tampoco aún. Aunque cada noche, como digo, esto fuera así, como un ritual para flagelarse sin piedad, luego se ponía a pintar. Poca cosa, casi nada, como retrasando el momento de acabar su obra, porque nunca había sido su fuerte pintar y simplemente dejaba que la luz que le había transmitido Amelia no se perdiera en su cielo nublado. Pintaba y pensaba en ella, en la sonrisa que le regaló cuando entró en la sala por primera vez, ¿ya hacía dos semanas que habían cenado juntos? ¿Podía ser verdad que esa sonrisa se hubiera quedado tan prendida de su mente? Él, un ejemplo de lo que se suele llamar “mantenerse al margen”, “espantar a la gente” y “ser maleducado”. Pero Amelia obvió cualquier señal de esto y pasó por alto toda contestación desairada, porque a cada desplante respondió con una sonrisa, hasta que él se vio obligado a sentirse a gusto.

No me riñáis, tenía que pensar rápido, por poco que pintara cada día, dos semanas dan para mucho y la maceta estaba terminada. Y Daniel nunca me ha dado una sorpresa positiva, es decir, que nunca se ha caracterizado por llevar la iniciativa, ha necesitado siempre un empujoncito… El mismo empujoncito que le di yo al tiesto de barro cocido decorado con un dibujo raro e imposible de identificar con nada, provocando un estruendo horroroso al chocar este contra el suelo haciéndose añicos.


Descubre "Cambios" desde el principio pinchando aquí.

martes, 16 de septiembre de 2014

Serieando: Orange is the new black




¿Echabais de menos las series? Yo sí, echaba de menos hablar de ellas porque es uno de mis hobbys preferidos: ver series, sola o acompañada, y que me roben el pensamiento por un corto - o largo - espacio de tiempo. Comenzamos la temporada con "Orange is the new black", así que parece que septiembre sigue fuerte en My Stories Project.

¿Qué pasaría si tras un delito aislado en tu vida y después de haber pasado varios años, te vieras obligado a entrar en la cárcel? Así arranca la historia, así de cruda y de real porque la serie está basada en un libro que a su vez ha escrito la protagonista de esta trama para contar su experiencia. Se podría decir que la serie es bastante coral, vamos ahondando en la vida de todas las presas de este centro penitenciario de baja seguridad - sobre todo en el porqué de su estancia en la cárcel - poco a poco, aunque el eje central es Piper, esa chica que, casi prometida con su novio y con una vida normal y corriente, se ve obligada a expiar la culpa de un delito que cometió hace años. ¿Cómo afecta un hecho de estas característica a la vida de esta chica? ¿Cómo lo hace en su relación de pareja?

Con dos temporadas en su haber y una tercera en camino, debo confesar que la primera temporada me robó algo más que el pensamiento porque me hizo sentirme identificada con las sensaciones que tenía la protagonista imaginando que a mí me pudiera pasar algo así. Sin embargo, la segunda temporada nos costó más porque empezando en lo más alto, da paso a una serie de capítulos en los que la historia flojea y se hace cuesta arriba; hasta nos hacía dudar, al señor M. y a mí, sobre ver esa tercera temporada que está en camino. Aunque nosotros ya sabíamos que eso no iba pasar: el final de la segunda temporada es apoteósica y promete una vuelta digna de ver. 

No quiero dar pistas o spoilers, aunque a veces sea casi imposible si quiero hablar de una serie, así que termino recomendándoos esta serie para daros un toque de humor a estas noches de septiembre (digo noches porque ese es mi momento serie). Os dejo con esta historia de una mujer, pero tan coral que descubrirás muchos personajes con los que te sentirás tan familiarizado que querrás saber más de su día a día en esa cárcel que para ti se convertirá en tan especial.

Solo os dejo un apunte sobre lo que estoy viendo ahora: "Downton Abbey", el novelón mejor hecho de la historia; y "Outlander", la serie basada en los libros de Diana Gabaldón que ya me apasionaron en su momento y que ahora cobran vida, genial.


lunes, 15 de septiembre de 2014

Relato con Foto: Paraguas


Paraguas
¿Y si en lugar de agua, estos paraguas rojos recogieran rayos de sol? Qué bonito pensar que los acumulan para luego esparcirlos y regalárnoslos alumbrando días de niebla y noches sin luna.

La fotografía es cortesía de CrisMandarica, una gran bloguera que podéis encontrar en Mejor será que corras y en Detrás de la pistola, dos sitios imprescindibles si quieres leer buenos relatos, buenas historias y buenas recomendaciones. De vez en cuando, me regala fotografías como esta, muchas muchas gracias, guapísima :)  

Con esta fotografía continúa septiembre y continúa un nuevo proyecto: "Un mes, cuatro Relatos con Foto". Esta misma imagen protagoniza los relatos cortos de los lunes de septiembre.


viernes, 12 de septiembre de 2014

Es viernes, mamá: Vuelta al cole

Vuelta al cole
Así, casi escapando de la foto, empezaba el chico el cole "de los grandes". Fue llegar al gran patio de pistas de fútbol y echarse a correr como si eso fuera lo más divertido del mundo, veo que no tenemos mucho en común el chico y yo a este respecto.

Obviando mi sensibilidad en un día tan importante en el que lo que más repetí es: "No me lo puedo creer", refiriéndome a cómo ha crecido el chico y el paso vertiginoso del tiempo, lo que más define al día de la vuelta al cole es una frase que el chico me dijo justo antes de entrar en su clase: "Estoy preparado para empezar el cole", feliz, contento, sonriente y con ganas. Toma ya, dramas fuera.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Cambios: Post 25

Post 25.

Ese piso de alquiler era de todo menos personal. Clara no había visto ni estado en un lugar más aséptico en su vida. Y es que se notaba que ese piso era un lugar de paso del que los del seguro se valían en situaciones como esta, aunque no estaba tan segura de que hubiera tantos incendios como para que necesitaran de un lugar como ese. ¿Sería el nidito de amor de algún jefecillo? ¿El picadero? Mejor ni pensarlo. Clara pudo influir lo suficiente en la mente de Daniel como para que se llevase un par de mudas de cama de casa de su madre, no era ser melindres, era ser precavido.

Su ubicación tampoco es que le viniera de perlas a Daniel, tenía que coger dos autobuses hasta llegar a la comisaría, pero era lo que había y su fantasma tuvo que aclimatarse a un tercer hogar, por llamarlo de algún modo, en un muy corto espacio de tiempo. Si se ponía a pensarlo, echaba de menos incluso el primer cuchitril. Y Sultán tampoco estaba cómodo, corría de una habitación a otra buscando su sitio y cuando se sentía exhausto, se tiraba despatarrado donde le pillara, con los ojos entornados y con un pensamiento que Clara podía leer perfectamente: no me gusta nada de nada este sitio.

Y Celia se había quedado triste, impotente ante el muro de silencio que su hijo había construido sólidamente a su alrededor y que creía haber empezado a derribar, aunque ahora veía que no había sido más que un espejismo. Lo dejó marchar después de intentar convencerlo durante todo el día, prometiéndole no inmiscuirse más en su vida, disculpándose una y otra vez por haber invitado a aquella chica, que no sabía lo que le había pasado; mientras Daniel le intentaba explicar que ya lo tenía decidido hacía tiempo y que no había nada que hablar.

Pero había una cosa en la que Clara, la omnipresente Clara, ese fantasma que todo lo veía y que no hacía más que jugar con los hilos de la vida de Daniel hasta donde él la dejaba – que no era mucho – no había visto. En el fondo de la maleta de Daniel, bajo aquel maremágnum de ropa metida a toda prisa sin ningún orden ni concierto, estaba el nuevo tiesto de barro cocido que Amelia había llevado hacía un par de noches a casa de su madre junto a la pintura y los pinceles para pintarlo. Sobre el alféizar de la ventana del dormitorio, el poto, verde, radiante, lleno de vida. Justo la vida que le iba a insuflar a su dueño, porque Daniel no sabía que con aquel gesto había empezado a salir de una anterior vida llena de sombras para volver al mundo de los vivos, lleno de todos esos colores con los que iba a pintar el nuevo tiesto de su planta.


Descubre "Cambios" desde el principio pinchando aquí.



martes, 9 de septiembre de 2014

Martes de recomendación: La verdad sobre el caso Harry Quebert



Por fin lo acabé, vino justo con el final de mes: terminó agosto y leí su última página. Y eso que no las tenía todas conmigo. No es que no me atrajera o gustara desde el principio, pero al trabajo que cuesta internarse en una lectura a priori larga (el libro tiene bastantes páginas) y no llegar a ese famoso punto de no retorno en el que ya nada importa y buscas momentos hasta debajo de las piedras para leer siquiera un par de líneas, se unió una falta de tiempo absoluta que me hacían coger la lectura muy de cuando en cuando sin terminar de engancharme. Hasta que llegué a ese punto y su lectura se convirtió en una obsesión que me hizo devorar la segunda mitad en apenas tres días.

Intentaré poner en antecedentes sobre la historia sin hacer ningún spoiler: David Goldman es un famoso escritor que, tras su primera y exitosa novela, se cobija en la casa de su antiguo profesor de universidad, a la vez gran escritor, para superar su momento "página en blanco" que amenaza con destruir su recién estrenada gran carrera. Una vez allí, descubrirá que su mentor mantuvo, con unos treinta años, una relación con una chica de quince que poco después desapareció. Este hecho, lejos de alejarle de su profesor y amigo, le llevarán a defenderle a capa y espada y buscar en el pasado cuando el cuerpo de la chiquilla aparezca precisamente en el jardín de este hombre y sea llevado ante la justicia.

Partiendo de una opinión que he leído y que lo definía como repetitivo, diré que sí, repetitivo sí que es, pero yo entendí esta repetición como el resultado de ver los mismos hechos desde diferentes puntos de vista: según la persona a la que el protagonista esté entrevistando, con lo que tú vas montando la historia a la vez que la va montando él. Una historia que se cuenta desde el presente y desde el pasado. Muy interesante, aunque sí, puede resultar pesado.

Un libro que guarda grandes sorpresas, giros inesperados que te dejan con la boca abierta; un libro en el que, al ir descubriendo las cosas a la misma vez que el protagonista, te invita a seguir saltando de página en página para seguir tú mismo con la investigación. 

Conclusión: lo recomiendo mucho. No sé si es ese fenómeno de la literatura que muchos han dicho que es, no creo conocer los entresijos de la literatura tanto como para hacer un juicio de ese calibre, pero sí sé que me ha hecho pasar un verano muy interesante y que me ha quitado el sueño para seguir leyendo (algo que siempre es señal de que te gusta lo que tienes entre manos).

¿Qué lecturas veraniegas te han quitado el sueño?

lunes, 8 de septiembre de 2014

Relato con Foto: Paraguas

Paraguas
¿Cómo iba yo a saber cuál de aquellos paraguas rojos era el correcto? Todo mi intelecto, en el que no confiaba demasiado, para resolver un acertijo que me había llegado hacía poco de una forma muy particular: en un libro sacado de la biblioteca con un mensaje nada tranquilizador, "Dime qué paraguas es y te dejaré leer tranquila".

La fotografía es cortesía de CrisMandarica, una gran bloguera que podéis encontrar en Mejor será que corras y en Detrás de la pistola, dos sitios imprescindibles si quieres leer buenos relatos, buenas historias y buenas recomendaciones. De vez en cuando, me regala fotografías como esta, muchas muchas gracias, guapísima :)  

Con esta fotografía continúa septiembre y continúa un nuevo proyecto: "Un mes, cuatro Relatos con Foto". Esta misma imagen protagonizará los relatos cortos de los próximos lunes de septiembre.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Es viernes, mamá: Genética


Genética al andar
¿Quién dijo que no se hereda todo?

Aunque muchas veces más que genética,
es imitación, y el chico de eso sabe mucho.

Ahí van los dos, padre e hijo,
paseando en busca de un helado, tal para cual.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Cambios: Post 24

Post 24.

El sol había salido hacía rato y yo jugaba con los rayos que se colaban en el patio. Todavía quedaban los restos de la cena de la noche anterior. Celia y Daniel se fueron a dormir sin terminar de recoger la mesa, solo estaban en la cocina las copas y los platos que Amelia se había empeñado en llevar antes de marcharse.

- ¡Mira las hormigas! – Celia espantaba las hormigas como podía de encima de la mesa.
- Bueno, mamá, normal, ya sabes que siempre pasa igual.
- Te dije que tendríamos que haber recogido, te lo dije.
- No seas gruñona, un día es un día. – Daniel estaba de mejor humor del que esperaba Celia a tenor de cómo acabó la velada y preparaba la manguera para regar.
- Oye, no me has dicho nada.
- Nada de qué.
- No te hagas el tonto, no me has dicho nada de Amelia.
- Una chica muy agradable.
- Y guapísima.
- Sí, tienes razón, es muy guapa.
- ¿Entonces?
- ¿Entonces? A veces creo que lo haces queriendo, hijo. ¿No vas a hacer nada?
- Si supieras lo poco que me gusta que te hagas la Celestina conmigo…
- No me hago la Celestina, pero…
- Mamá, mañana me voy.
- ¿Cómo?

Daniel se iba de casa de su madre. Yo lo sabía, pero no quería terminar de creérmelo porque confiaba en el poder de persuasión de Celia. No sirvió de nada.

- ¡Pero  si tu piso todavía no está listo!
- Me voy de alquiler, he hablado con el seguro y me van a pagar parte del mes. Necesito independencia.
- No creo que yo te quite demasiado espacio.
- Sabes que no es por eso.

Yo sabía que no era por Celia, que no era por aquella casa maravillosa de la que tendría que despedirme en breve. Yo sabía que Daniel seguía martirizándose por el accidente y que necesitaba seguir fustigándose con la soledad, con la tristeza de volver a un piso vacío y sin vida. Sin embargo, había adivinado algo de bienestar y felicidad anoche, un halo de viento fresco que había despejado sus pensamientos, una brisa que venía de un lugar muy concreto, de una persona muy concreta: Amelia.


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