viernes, 1 de noviembre de 2013

Es viernes, mamá: El remanso del caos




Como si fuera un cansado guerrero, el caos ha tomado mi casa como su remanso de paz. Ha desperezado sus brazos y piernas, se ha estirado cuan largo es y ocupa rincones que yo ni siquiera sabía que existían. Más en concreto ha tomado el salón como su rehén y no sale de ahí ni con agua caliente. Y tiene un cómplice dentro de casa, un traidor que lo es sin saberlo, alguien que contribuye de forma activa y fundamental para que esta situación se haya hecho crónica en nuestras vidas, esa persona no es otra que... EL CHICO.

Yo nunca he sido ordenada, de hecho, el señor M. siempre ha ido detrás de mí quitando las cosas que yo tenía por medio, pero he decir que todo estaba controlado en mi cabeza. Era un caos ordenado. Hoy por hoy, las cosas del chico han invadido todas las estancias de la casa, aparecen cochecitos en los sitios más inverosímiles (en mi cajón de la mesilla de noche, cayendo de los bolsillos de los pantalones), su cantimplora está un minuto en el mueble y al siguiente en la cocina sin saber cómo ha llegado hasta allí; la moto (las dos ruedas) ha tomado el cuarto de baño como parking (esto es culpa nuestra, verdad, la hemos escondido ahí para sacarla solo en aquellos momentos en que nos sintamos preparados para ella).

Pero la situación más insostenible que ha llegado a cotas de tolerancia disparatadas es la que vivimos en el salón, nos hemos acostumbrados a ver la tele con tambores, xilófonos, tráilers, coches, libros... alrededor de la pantalla. Hasta yo veía algo en el suelo y lo metía a presión en los huecos del mueble porque mi cuerpo se había habituado a que eso fuera, efectivamente, lo natural en casa. Me molesta ordenar porque sé positiviamente que el chico lo va a desperdigar todo en milésimas de segundo, con un método bien estudiado y trabajado, perfeccionando una técnica sin igual. Ordeno con la misma sensación que llevo el coche al taller o me pongo en la cola de una administración pública (da igual cuál sea).

Creedme si os digo que ahora es la cocina la estancia que me resulta más fácil de mantener ordenada de la casa.


5 comentarios:

  1. Pues a mí que ya me cuesta tener la casa ordenada ahora, no me quiero imaginar mi hogar con hijos! Aghhhhh. Jajaja.

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    1. Esto va por fases: al principio, querrás ser ordenada; después, te abandonarás al caos; para luego retomar el mínimo imprescindible... aunque el abandonarse será algo tentador muchas veces, jajaja...

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  2. Jajaja, qué me vas a contar!!! Yo soy de esas que tienen TODO en lo alto de los muebles... Y reconozco que a una ex maniática del orden como yo le sigue costando acostumbrarse a eso!! :P
    Besos guapa!

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    1. Ay, Vanesa, yo he pasado por varias fases y, cuando se acuesta, gasto unos minutillos en disfrazar de orden el salón, jajaja, besos!

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  3. Jajaja, qué me vas a contar!!! Yo soy de esas que tienen TODO en lo alto de los muebles... Y reconozco que a una ex maniática del orden como yo le sigue costando acostumbrarse a eso!! :P
    Besos guapa!

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