martes, 12 de noviembre de 2013

Es martes, sigo buscando: Libro

Sigo buscando libro que me robe el corazón y el tiempo, que haga que los minutos vuelen más rápido si cabe, que me hagan no desear ponerme al día de mi series favoritas (son tantas ya las que esperan su turno en el disco duro que he dejado de contarlas), que me haga volver a él en busca de más en cuanto el chico me deja dos minutos libres. Ese libro en el que piense incluso cuando no lo esté leyendo, creando yo la historia hasta que veo por dónde ha cogido el autor. En fin, tengo mono de sentir esa sensación que hace años que no siento. Porque mi bloqueo literario está ya durando demasiado.

En el iPad tengo un par empezados (yo JAMÁS he leído varios libros a la vez, era una de esas señas de identidad que, como tantas, he ido perdiendo con el tiempo y con la que ya no me siento identificada). A saber: "Salvaje", de Cheryl Strayed; "Una madre sin superpoderes", de Molinos (ambos comprados en Amazon como Kindle Flash, a precio de risa - no más de dos euros -); en físico tengo "Cómo ser mujer" de Caitlin Moran, comenzado este verano en la playa y abandonado en cuanto llegué al calor del hogar (nunca mejor dicho porque era mediados de agosto y era bochornoso); y "Los ojos amarillos de los cocodrilos" de Katherine Pancol, olvidado casi antes de empezarlo. ¿Qué me pasa? ¿Son los libros o soy yo?

(- "Nuestra relación ya no es lo que era - le dije mirándole a la portada directamente, desafiante. 
- No soy yo, eres tú y lo sabes. - Me contestó decepcionado y sincero.")

Lo cierto es que no tengo tiempo, no tengo tiempo para nada. El blog, fuente incesante de satisfacciones, también contribuye a que el poco tiempo que voy sacando de aquí y de allá lo invierta en él. Y a veces el cansancio es tal que la cama es el único destino que considera mi mente y mi cuerpo, perderme en esa almohada nueva de viscolástica con la que me he hecho y dormir hasta que el chico me deje (si no sabéis de lo que hablo, pinchad aquí).

Aún así, la cabra tira al monte y en mi lista para Navidad, que ya estoy elaborando porque una es ante todo eficaz y previsora para lo que quiere, he incluido algunos títulos.

-  “El fin de los escribas” de Glenn Cooper (no me leí el primero, pero sí el segundo y no estaría mal terminar la historia, no porque sea una obra maestra, tan solo porque sé que seguro paso un buen rato).
- “The monument men” de Robert M. Edsel, un libro sobre un aspecto poco conocido de la II Guerra Mundial (¿puede ser? Sí, puede, por más tiempo que pase, nunca dejaré de conocer cosas nuevas sobre esta contienda). Además, de este último sale peli a finales de este año o principios del siguiente y podremos ver en acción a George Clooney en el papel de buscador y protector de obras de arte como integrante de una división especial creada para tal fin.
- “Un cadáver entre plato y plato” de Tom Hillenbrand: cocina, asesinato, investigación y una portada que me ha atraído mucho muchísimo (pero ya se sabe que, igual que no se debe comer por los ojos, tampoco elegir libro por sus portadas, a no ser que las ilustraciones sean un ingrediente principal).
-“ La verdad sobre el caso Harry Quebert” de Joël Dicker. No sé si habrá sido por su tremenda campaña comercial, pero me atrae sobre manera este libro.

Así que aún sigo buscando ese libro que me robe la respiración y la lectura vuelva a mí como una hija pródiga a la que no dejar escapar de nuevo.


8 comentarios:

  1. No eres tú, María, es que hoy día hay muchos libros pero pocos merecen la pena. A mí me sucede como a ti: para encontrar uno que me apasione tengo que andar besuqueando ocho o nueve que me cansan apenas empezados. Pero siempre hay alguno que merece la pena. Yo he terminado de leer Encuentráme en el Cupcake Café, de Jenny Colgan, que además de bonito, te da recetas para hacer pastelitos. Otro que me ha encantado es Regreso al Café de los Corazones Rotos, de Penelope Stokes. O El Verano de mi Vida, de Maryann McFadden. Estos son de los últimos que he leído sin aburrirme sin un ápice.

    Yo ya no suelo hacer lista de libros para que me regalen, porque prefiero otro tipo de cosas, aún así siempre cae alguno y entonces prefiero que sea un libro de viajes. Me encantan los libros de viajes.

    De todas maneras, a las que nos gustan los libros, siempre seguiremos buscando ese libro que nos corte la respiración, como tú bien dices :)

    Un abrazo :)

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    1. Me veré lo de los libros de viajes, ahora que lo recuerdo tenía yo algún que otro título por ahí apuntado, ;)

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  2. Hola!!! Hay veces que en el camino no hay libros hasta que vuelven a parecer. A mi me ha pasado muchas veces!! Yo te recomiendo tres a ver si conseguimos que vuelvan aparecer: El misterio de la casa Aranda, el misterio de la orquídea y el nombre del viento!! Ya me contaras bss

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    1. Investigo todos los títulos que me recomiendas, y te contaré qué ha pasado, gracias!

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  3. Pues espero que lo encuentres guapa ;)
    Besos

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  4. Ánimo con la búsqueda, hace rato que no leo un libro, solo revistas y revistas
    Saludos :)

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    1. Gracias, Elizabeth, yo ni revistas, y mira que hay muchas que me llaman muchísimo la atención. Tengo que sacar tiempo de donde sea!

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