jueves, 5 de septiembre de 2013

Mi familia es vampira: I. El descubrimiento (1)

I. 1.

La mañana de su décimo cumpleaños, Roberto – Rober para todos – no solo cumplió diez, también hizo el descubrimiento de su vida.

Cuando empezó a bajar a hurtadillas, casi de madrugada, las escaleras que llevaban al sótano de su casa no sabía bien qué buscaba. Unos ruidos lo habían despertado, y no era la primera vez, pero si la única que había decidido que quería ver de qué se trataba. Se movía despacio cuidando que las maderas de los escalones no sonaran demasiado. Aquella casa vieja le ponía de los nervios con tantos sonidos escondidos.

Por la ranura de la puerta cerrada se veía luz y se escuchaban voces amortiguadas. Eran sus padres, de eso no cabía duda, ¿pero qué hacían a las seis de la mañana encerrados en el sótano? Quizás, pensó, estaban preparándole una sorpresa de cumpleaños. Sin embargo, a pesar de sentirse algo culpable por estar espiándoles, la curiosidad le pudo más. Seguro que no pasaba nada si miraba solo un poquito.

Su cabeza bullía de emoción, “una fiesta de cumpleaños, ¿quién vendrá? Seguro que los abuelos y los tíos, y los primos. Aunque el primo Rodolfo no me gustaría”. Rodolfo tenía solo seis meses más que él pero lo trataba como a un memo infantil, siempre iba dos pasos por delante de él y no sabía cómo evitarlo. Para colmo, como cumplía años en enero, estaba un curso por detrás: aunque se sabía más inteligente y más listo esto era un punto en contra. “¿Me habrán comprado la bicicleta? He dado tanta lata con eso que por no escucharme lo habrán hecho. Y el dinero de los abuelos… con eso me compraré el último juego de la videoconsola…”. Mientras pensaba en todos sus regalos, abrió la puerta y la empujó levemente hasta que apareció una rendija suficiente para ver qué estaba ocurriendo dentro.

Y allí estaban sus padres y su hermano mayor Luis. Los tres sentados en grandes sillones de piel que estaba seguro que nunca había visto antes en casa y conectados a una extraña máquina que bombeaba un líquido rojo… ¿sangre?

Se quedó tan perplejo que creyó que aquello era un sueño, ¿qué hacían sus padres y su hermano conectados a aquella máquina? ¿Habían tenido un accidente? El miedo le subió hasta la cabeza que empezó a hormiguearle, solo pensar que les pudiera pasar algo a sus padres y a su hermano lo dejó aún más paralizado. Y la puerta se fue abriendo lentamente, de modo que los seis ojos que se encontraban dentro de la habitación se quedaron fijamente clavados en él. 

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4 comentarios:

  1. Quiero más y pronto!!!!!!!!!!!!!! Carmen está super pero éste me ha enganchado desde ya!!!!!!Anuchi

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    1. Oh, muchas gracias, Anuchi, con un público como tú es un placer seguir con el blog!

      Besos!

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  2. Nos dejaste suspendidos en el vampirismo eterno.
    Se dice que es tema infalible en el cine.
    Bela Lugosi nos entretuvo como vampiro aún después de muerto.
    BRAVO.

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    1. De momento ha dado muestras de que así ha sido, y yo soy la primera que lo ve! Habría que preguntarse por qué atrae tanto, pero eso daría ya no para un post, sino para cientos!

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