martes, 10 de septiembre de 2013

Lo que se cuece en Internet: DIY




No es nuevo, pero sí ha tenido un resurgimiento en los últimos tiempos que ha revolucionado el mundo de Internet o quizá, gracias a Internet. Hablo del DIY.

DIY o "do it yourself", el arte de hacer tú mismo tus cosas: tu ropa, tus elementos decorativos caseros, tus complementos, tu... todo. Los blogs que muestran los DIY de sus autores se han multiplicado como setas y se han convertido en toda una corriente que mueve los cimientos de la red y con miles, millones de seguidores. Lo que antes se cocía en los patios de vecinos, en las cafeterías, en los parques mientras se vigilaba el juego de los críos, ahora se ha internacionalizado: no solo le muestras tus creaciones a tu vecina de al lado, también se las enseñas a gente que vive, como poco, al otro lado del charco. Es la magia de Internet que se materializa en un intercambio masivo de amigurumis o vídeos tutoriales sobre cómo hacer tus sandalias de esparto.

Las comunidades basadas en el DIY son multitud y, aunque a veces para los que no estamos versados en esto parezca que solo existe el crochet (otra curiosa vuelta a lo que hacían nuestras abuelas), con indagar un poco observas que también las hay de reciclaje, de customización de ropa, sobre goma eva... Incluso se organizan talleres, como los de I do proyect o Sacocharte. Y no, no es que yo sepa mucho, es que tengo una amiga que se ha convertido en una experta en el tema y de la que ya he tenido más de un regalo de esos handmade que te mueven el corazón y que te dan exclusividad, todo en uno, y con rinconcito digital lleno de cosas, Mis labores y punto

En la Wikipedia, DIY se asocia a movimientos anticapitalistas, a movimientos que rechazan comprarlo todo si es posible fabricártelo en casa. Quizá la crisis ha espoleado un fenómeno que hasta ahora era minoritario o, al menos, tenía menos visibilidad. De lo que hay que estar seguro es de que, igual que ha aumentado exponencialmente el número de blogs personales sobre DIY, también lo ha hecho el número de tiendas de este tipo. Algo a tener en cuenta porque este consumo favorece la exclusividad, el desmarcarse de lo que está hecho de forma industrial con modelos y diseños de muy poca tirada. 

Podría estar hablando y divagando sobre todas las posibilidades del DIY, pero entonces esto no sería un post. Así que aquí lo dejo recordando que yo no tendré jamás paciencia para hacer las cosas por mí misma y diciendo: "hazlo tú mismo, seguro que te reconforta". ;)

6 comentarios:

  1. Yo debería de tener genes para eso....lo deberia haber heredado...pero no!!! Tengo poca paciencia tb...muy bueno el artículo maria.

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    1. Pues sí, Inma! Guardaré toda la vida como oro en paño el cojín dibujado que me hizo tu madre antes de casarme, un detallazo. Lo he pasado por alto, pero lo digo ahora: he tenido regalos handmade mucho antes de lo que recordaba!

      También se abre otro tema sobre el DIY: los talleres de los centros culturales de los barrios, otro hervidero de artistas.

      Un besazo!

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  2. Muchas gracias por nombrarnos en el post! Te esperamos en nuestros talleres, que no hace falta paciencia, si no ganas de pasarlo bien! ;-)

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  3. Gran artículo, sí señor!!!

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