viernes, 13 de septiembre de 2013

Es viernes, mamá: El berrinche




Dentro del poco tiempo que me deja mi abnegada vida como madre del chico, he podido leer en algún blog de maternidad que los dos años es una fase muy convulsa: es la fase de los berrinches. Yo no había sabido ponerle nombre a esos arrebatos que de repente le dan al chico que hacen que pase de la felicidad más absoluta a la desesperación más extrema en décimas de segundos. 

No sé cuándo empezaron, pero sí, fue en las fechas que rodearon su segundo cumpleaños: como un avión que planea buscando su objetivo, el berrinche halló en el chico a un niño perfecto para asentarse y echar raíces. Como digo, el berrinche aparece sin previo aviso, cuando todo va como la seda, cuando tú como padre estás confiado y te sientes orgulloso de lo bien que lo haces. Entonces todo cambia, cualquier contrariedad se convierte en un problema y en motivo de gritos y lágrimas.

En el momento en que por fin aceptas que tu niño también tiene berrinches, que también es capaz de tirarse en el suelo del Carrefour y gritar como un poseso bajo la atenta mirada de todos a tu alrededor, desarrollas un sexto sentido que te ayuda a reconocer ciertas señales que preceden a la catástrofe. También te vuelves un experto logístico evitando posibles puntos de fricción: el coche gigante de la puerta del hipermercado; la calle minada de barquitos, elefantitos y cochecitos; la juguetería de la esquina o la máquina de bolas de la panadería. A decir verdad, nuestros paseos se han visto reducidos a la mínima expresión porque las calles más importantes de la ciudad están minadas de tentaciones para los más pequeños. Hasta en la puerta de la administración de Loterías han colocado un pato gigante. Indignación siento.

Confío en que esto, igual que la fase del porrazo, sea errante: que pase por nuestras vidas dejando solo la huella que debe dejar, sin mayores consecuencias. Ahora estamos pasando por ambas. Ya he decidido que un día de estos voy a contar los cosquis que el chico se da a lo largo del día. Y también tendré que contar los sofocos berrincheros.

9 comentarios:

  1. Pues sí, como todo en la vida, pasará, y luego vendrán otras etapas que te tendrán en vilo, que te harán replantearte por qué no te lo comiste cuando, entusiasmada, le decías... ¡ay, que te como!, que te quitarán el sueño. Y lo malo es que eso no se acaba nunca, tengan la edad que tengan. Recuerdo la frase de la mamá de Tanguy (si no has visto esa peli, te la recomiendo porque es genial): una vez que te dicen 'mamá', es para siempre.

    Disfruta de tu hijo, que la vida pasa rápido y pronto lo tendrás como yo a la mía, una jovencita que se va a San Francisco, los Ángeles y montón de sitios más, el lunes próximo, de vacaciones.

    Un abrazo

    Un abrazo

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    1. Marí Carmen, soy consciente de lo rápido que pasa el tiempo, pero no de que es más rápido de lo que ya creo! Qué pasada irse a todos esos sitios, me encantaría poder hacerlo, pero por ahora, el chico me tiene atada en todos los sentidos!
      Por cierto, me ha encantado eso de "una vez que te dicen 'mamá' es para siempre. Es una verdad como un templo de grande.

      Besos!

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    2. Es que tengo una hija muy viajera, María :) Le falta Australia por pisar y creo que no tardará mucho. Claro que, en temas de viajes, sobre todo, yo siempre la he animado a que salga y cuanto más lejos mejor, pues si por mí fuera, yo estaría siempre viajando.

      Buen sábado y a disfrutar del peque.

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    3. Qué envidia, Mari Carmen, pero de la sana. Yo, si pudiera, haría lo mismo. También espero animar al chico a que salga y viaje, creo que es una aprendizaje importante.

      Beso!

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    4. Qué envidia, Mari Carmen, pero de la sana. Yo, si pudiera, haría lo mismo. También espero animar al chico a que salga y viaje, creo que es una aprendizaje importante.

      Beso!

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  2. Siento que una vez que el niño encuentre su propia vocación hay que estimulársela.
    Las lecciones de vida se infunden mejor a través de charla de repetición constante ,más que a través del regaño, pero debe quedar en claro que los padres son la autoridad y que siempre haya comunicación abierta en cualquier tema.
    Amor desde luego es clave.

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    1. Es difícil no regañarle ahora, la verdad, con dos años y pico, entiende bien poco. Pero también es complicado que te entienda regañando. En fin, una continua contradicción. Y sí, espero ser su mayor fan en cuanto escoja algo.

      Chao!

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  3. Hola María, me encanta como escribes...respecto a este post, no se si llorar o reirme...pasará pronto esa época y vendrán otras. Así que no nos queda otra que disfrutar de cada momento como sea, porque es cierto que pasa tan rápido...
    Ánimo :-))

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    1. Ay, Bien Chiné, rápido se queda corto, tendrían que inventar una palabra nueva para describir el paso del tiempo, porque esa ya no me sirve!

      Gracias por visitarme, chao!

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