jueves, 11 de julio de 2013

Relato con Foto: Hola, soy María y soy adicta a mi Smartphone




Escuché el móvil. Su sonido era casi imperceptible porque estaba en el fondo del bolso. Sin embargo, gracias a la insistencia de los mensajes de WhatApp, pude distinguir el genuino silbido. Quienquiera que fuese tenía verdaderas ganas de hablar conmigo.

Y mientras escuchaba la llamada, mis manos luchaban contra la señal de prohibición que les enviaba mi cerebro. Si las dejara libres, serían capaces de encontrar el camino directo hacia el móvil; serpentear evitando los obstáculos: cartera, monedero, gafas, funda de gafas, paquetes de chicles y caramelos, pañuelos de papel… Mis manos sabían bien los giros necesarios para llegar a él sin que nada de eso las molestara.

Pero no, solo hacía una hora que había salido del psicólogo y no podía echar por tierra el primer objetivo que se había planteado: ignorar mi Smartphone durante las próximas dos horas. Solo yo sabía cuán difícil estaba resultándome.

4 comentarios:

  1. Qué verdad más grande. No podemos estar sin el móvil ni un momento. Eso tiene su ventaja: si te pasa algo tienes con qué llamar para avisar, o si ha pasado algo te pueden llamar; pero tiene también sus inconvenientes: el primero y más importante es que parece que no podemos vivir sin él, estamos atados, no somos libres. De pequeña yo iba al parque a jugar (sin mis padres), sabían que estaba en el parque de al lado de casa y con eso les bastaba, hoy en día hasta le ponemos un localizador en el móvil del niño/a para saber en todo momento dónde está, estamos un poquito obsesionados, a mi parecer.

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    1. Pues sí, Sofía, y cuando por un casual salimos y nos olvidamos del móvil, ¿no parece una tragedia? Sí, definitivamente, nos hemos vuelto un poquito esclavos de las nuevas tecnologías...

      Muchas gracias por tu comentario! Y espero volver a verte por aquí!

      Chao!

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  2. Después de leer tu, como siempre, fascinante historia, quiero que sepáis que todavía hay alguien que no depende del móvil. Y esa soy yo!!!!! De momento. Besos Mary.

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    1. Ay, Ana, eres una afortunada. Yo tengo smarphone desde diciembre y casi no puedo vivir sin él... jejeje... Besos!

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